Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de septiembre, 2014

Los pastores y la oveja descarriada

Usando una imagen bíblica se puede decir que la oveja descarriada es como una mujer infiel, una mujer adúltera.  Si mi mujer me es infiel, puedo repudiarla. Es como decir, “Haces lo prohibido, ¿Y pretendes decir que eres mi esposa? Aléjate de mí. Tu conducta es intolerable ”. Es lo que sucede cuando la Iglesia condena y se desentiende de los divorciados, o de los corruptos del gobierno (los “publicanos”); o cuando condena a los herejes (los samaritanos y las “ovejas perdidas del pueblo de Israel”). Lo mismo podemos decir de la Iglesia cuando condena a los que favorecen el aborto. La palabra clave ahí es “desentenderse”. Es como decir, los rechaza y los aleja de la Iglesia (la grey, el rebaño). _________________________
Volviendo a la imagen bíblica, si alejo de mí a la esposa adúltera y me desentiendo y no quiero saber de ella, soy como los fariseos.  Eso quiere decir que no la amo, no la quiero. Jesús dice: el verdadero amor es fiel, como Dios es fiel a nosotros a pesar de nuestros pecado…

La Virgen María como modelo de predestinación

En el llamado de Dios, la primera entre los llamados fue la Virgen. Podemos pensar en María la Madre del Salvador como el paradigma de la predestinación. Según ella fue predestinada, así todos nosotros somos llamados a la salvación. María no pidió ser la Madre del Salvador. Tampoco nosotros pedimos ser salvados, como por ejemplo, en el caso de los nativos de Oceanía, que ni tan siquiera han escuchado del cristianismo. En su estado natural, la humanidad es como el que no sabe que existe el remedio para una enfermedad que no sabe que tiene. María aceptó su destino predestinado y por eso es la primera de entre los salvados. Al aceptar ese destino, se sometió al plan de Dios, aunque no pudiese visualizarlo o entenderlo del todo. Tampoco nosotros entendemos del todo el camino en que nos encontramos, y se nos hace difícil entender lo que Dios tiene en mente para nosotros. Así es como María es modelo de fe.