Viernes Santo y Domingo de Resurrección van íntimamente ligados en lo que conocemos como el Misterio Pascual. Jesús crucificado y Jesús resucitado van el uno con el otro. Por diversas razones históricas en la Edad Media la celebración de la Semana Santa se enfocó sólo sobre la pasión y muerte en cruz de Jesús. La resurrección quedó en un segundo plano. En la Edad Media se olvidó el sentido de lo que es el Misterio pascual desde los primeros tiempos. Todavía hoy día en más de una diócesis se aprovecha esta semana para una campaña a favor del sacramento de la confesión. En vez de enfocar en Jesús, el enfoque pascual se traslada a nuestra culpabilidad y nuestros pecados. No se tiene presente el motivo de nuestra alegría. Dios no actúa por obligación. Si Dios actuara por obligación, no sería Dios. Esto es lo que es admirable, que sin necesidad de amarnos, Dios nos ama. "Oh feliz culpa", cantamos con el Pregón pascual, al recordar el pecado de Adán y Eva. Al recordar nuestro peca...
Con este domingo iniciamos la celebración de la Pascua del Señor este año. La celebración de la Pascua es la celebración de nuestra liberación. Los judíos, al celebrar la Pascua, celebran su liberación de la esclavitud de Egipto. Los cristianos celebramos la liberación de la esclavitud al pecado y la muerte. Por eso la Pascua tiene un sentido positivo, feliz, porque celebramos nuestra liberación. Sobre ese trasfondo podemos ver la entrada de Jesús en Jerusalén en la lectura del evangelio de hoy como nuestra entrada triunfante junto a él a la Jerusalén celestial. Caminamos, peregrinamos en este mundo; vamos camino a la Tierra Prometida y a la Jerusalén prometida donde ya no habrá llanto ni miserias, sino alegría sin fin en nuestra liberación final. Eso es posible gracias a que Dios se acordó de nosotros y se hizo humano en Jesús y Jesús murió por nosotros y nos enseñó el camino con su pasión y su cruz. La primera lectura de hoy es de Isaías 50,4-7. Presenta al varón de dolor...