En el evangelio de hoy Jesús accede a socorrer a una mujer cananea, una mujer «palestina» y no judía. La salvación está disponible para todos, judíos y no judíos. Esto ya está anticipado por el profeta Isaías en la primera lectura. La primera lectura es del profeta Isaías 56,1.6-7. «Esto dice el Señor: “Observen el derecho y practiquen la justicia, porque muy pronto llegará mi salvación y ya está por revelarse mi justicia”». Entonces añade que la salvación está disponible también para los extranjeros, para los que no son judíos. «A todos los que observen el sábado sin profanarlo y se mantengan firmes en mi alianza, yo los conduciré hasta mi santa Montaña … sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos». Vemos que este pasaje de Isaías recuerda lo que dirá Jesús al sacar los mercaderes del templo: «Mi casa es casa de oración». Vemos que Isaías propone que en los tiempos mesiánicos se...
En el evangelio de hoy Jesús viene al encuentro de los discípulos caminando sobre las aguas. En la primera lectura (1 Reyes 19,9a.11-13a) vemos al profeta Elías que viene huyendo de sus enemigos y se refugia en una cueva en el monte Horeb. Entonces el Señor se le presenta para su consuelo; pero no de una manera aparatosa, sino en el silencio y bajo la forma de una brisa suave. Con el salmo responsorial (salmo 84,9ab-10-12.13-14) clamamos al Señor desde nuestras inquietudes y sufrimientos, seguros de que Dios nos dará la paz y la salvación, nos dará abundantes cosechas y también la justicia en nuestros días. En la segunda lectura con la continuación de la carta de san Pablo a los Romanos 9,1-5 (que venimos leyendo todos estos domingos, igual que la lectura continua del evangelio de san Mateo) vemos a san Pablo atribulado por la terquedad de los cristianos judaizantes que no quieren o no pueden ver que la fe es cosa del corazón y no de las prácticas judaicas. «Desearía s...