En el evangelio de hoy Jesús viene al encuentro de los discípulos caminando sobre las aguas. En la primera lectura (1 Reyes 19,9a.11-13a) vemos al profeta Elías que viene huyendo de sus enemigos y se refugia en una cueva en el monte Horeb. Entonces el Señor se le presenta para su consuelo; pero no de una manera aparatosa, sino en el silencio y bajo la forma de una brisa suave. Con el salmo responsorial (salmo 84,9ab-10-12.13-14) clamamos al Señor desde nuestras inquietudes y sufrimientos, seguros de que Dios nos dará la paz y la salvación, nos dará abundantes cosechas y también la justicia en nuestros días. En la segunda lectura con la continuación de la carta de san Pablo a los Romanos 9,1-5 (que venimos leyendo todos estos domingos, igual que la lectura continua del evangelio de san Mateo) vemos a san Pablo atribulado por la terquedad de los cristianos judaizantes que no quieren o no pueden ver que la fe es cosa del corazón y no de las prácticas judaicas. «Desearía s...
En el evangelio de hoy vemos el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. La primera lectura es de Isaías 55,1-3. Presenta lo que viene con la aceptación de la Nueva Alianza en los tiempos mesiánicos: «¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche.». Serán tiempos en que los pobres y los que no tienen dinero podrán tener comida, leche, pan, vino, de gratis. Vemos que la multiplicación de los panes y los peces del evangelio de hoy se anticipa en esta primera lectura de Isaías. Se trata de otro signo más de la llegada del reino de Dios, junto a las curaciones de los ciegos, los tullidos y los atormentados por espíritus, además de la resurrección de los muertos. «¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta?» —continúa la lectura de Isaías—. Aquí recuerda el evangelio de los domingos anteriores: descubrir la entrada al reino de los cielos es como d...