La cuaresma es tiempo de oración, ayuno, limosna, conversión de vida. No es que uno sólo reza en cuaresma; ciertamente oramos todo el año, lo mismo que continuamente practicamos la limosna y la conversión de vida. Esto es algo así como el aseo, que continuamente lo hacemos. Es como limpiar la casa, que hay momentos del año en que lo hacemos de manera más completa. En tiempos medievales la cuaresma adquirió un carácter penitencial, de acusar a los pecadores y traerlos a pedir perdón a Dios. Sigue siendo así, pero en nuestros días es preferible recordar lo que dijo Jesús, que no vino a condenar ni acusar, sino a invitar a la conversión (Juan 3,17). El ayuno y las prácticas penitenciales no tienen sentido si no se dan en el contexto de la conversión. Y en estos últimos años (con papa Francisco) la conversión significa traducir la fe a las actividades en que los feligreses salen al encuentro de los marginados, de manera que la iglesia no es el círculo de los santos, sino...
Tradicionalmente celebramos la cuaresma como un tiempo de preparación para la celebración de la Pascua de Resurrección. Es un tiempo de revisión de vida, de conversión y de penitencia y arrepentimiento por nuestros pecados. Dura seis semanas. Pero se supone que no incluye los domingos, porque los domingos son siempre día de la Resurrección, la pequeña pascua semanal. Así, restamos 6 domingos y por eso le añadimos seis días a la cuaresma y de ahí que la comencemos un miércoles como hoy. La fe no se vive en el vacío, en un espacio abstracto. Se vive en la actividad de la vida diaria y en particular, junto a otros hermanos en la fe, en el grupo de la comunidad cristiana. La comunidad cristiana es el signo y realización —el sacramento— de nuestra fe y de nuestra salvación. De ahí la importancia de la parroquia y de las actividades en la parroquia. Las actividades de la parroquia van dirigidas a concretizar la fe de los cristianos. La eucaristía es la expresión más concreta de es...