En el evangelio de hoy Jesús presenta la parábola de los convidados a una boda. La primera lectura es de Isaías 25,6-10. El profeta anuncia los tiempos mesiánicos cuando Dios ofrecerá un gran festín sobre el monte Sión, para todos los pueblos. Dios «aniquilará la muerte para siempre. El señor enjugará las lágrimas de todos los rostros». En aquellos tiempos felices todos los pueblos conocerán la salvación. Esta imagen del banquete mesiánico es la que usará Jesús en la parábola del evangelio de hoy. Respondemos a la primera lectura con versos del salmo 23(22), el salmo del Buen Pastor. «El Señor es mi pastor, nada me falta…». Más adelante: «Preparas una mesa ante mí…me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa». Es una imagen de la felicidad futura, «…y habitaré en la casa del Señor por años sin término». La segunda lectura continúa con Filipenses 4,12-14.19-20. San Pablo agradece las ayudas y el apoyo que recibió de los filipenses. Dice que sabe vivir lo mismo cuando hay, que ...
En el evangelio de hoy Jesús presenta la parábola de los viñadores irresponsables y homicidas. La primera lectura es de Isaías 5,1-7. «La viña del Señor del universo es la casa de Israel», dice el profeta. El pueblo escogido de Dios es como un terreno que Dios se separó para sí, como para cultivarlo y producir frutos. Pero no fue así. «Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones [uvas malas, amargas]», dice el profeta. Por eso Dios rechazará (rechazó) a su pueblo y los abandonó a su suerte. Así fue que Israel fue invadido por los asirios y desapareció como pueblo. Con todo quedó un Resto fiel de la tribu de Judá junto a algunos que se les unieron, entre los deportados a Babilonia. A ellos se les anunció una Nueva Alianza en boca del mismo profeta Isaías y de Jeremías y otros. Ahora no sería una Alianza territorial (se equivocan los ultra nacionalistas que justifican las atrocidades del Israel de hoy a nombre de su derecho al territorio palestino) sino una Alianza del corazó...