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Domingo 11 del Tiempo Ordinario, Ciclo B

  En el evangelio de hoy vemos la parábola del grano de mostaza, tan pequeño como tantas otras semillas que luego se convierten en árboles grandes y frondosos. En la primera lectura de hoy Dios habla por boca del profeta Ezequiel y dice que Israel casi ha desaparecido del todo (en tiempos del exilio babilonio) pero que de lo que queda ("un tocón") crecerá un árbol frondoso.  En el evangelio de hoy Jesús habla sobre el reino de Dios, que continuamente crece por cuenta propia y que es como el grano de mostaza. Igual que de un grano de mostaza pequeñito se propaga y crecen los arbustos y los árboles de mostaza, así también con el reino de Dios.  Jesús está diciendo que el pueblo de Dios, el pueblo de la Alianza, el reino de Dios en la tierra, crece continuamente (por la fuerza del Espíritu, entendemos). En otras ocasiones Jesús compara al pueblo de Dios con un rebaño. En el pasaje del evangelio de hoy nos compara con los árboles frondosos.  Invito a ver mis apuntes sobre este do
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Domingo 10 del Tiempo Ordinario, Ciclo B

  El tema de este domingo es la obediencia a Dios En la primera lectura vemos la desobediencia original, el pecado de Adán y Eva.  El pecado original de Adán y Eva consistió en desobedecer y no alinearse con la voluntad de Dios.  En la segunda lectura san Pablo nos exhorta a mantenernos firmes en la fe, porque el que resucitó a Jesús también nos resucitará a nosotros.  En el evangelio vemos que tanto los fariseos como el pueblo están admirados del poder que demuestra Jesús al expulsar demonios. Los fariseos dicen que está poseído él mismo de un demonio. Los familiares de Jesús —incluyendo a María, su madre— llegan para llevárselo porque parece que está poseído.  "¿Quién es mi madre y mis hermanos?", dice entonces Jesús. "El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre". El que ama la voluntad de Dios, esa es la verdadera familia de Jesús.  María fue declarada modelo de la fe en el Concilio Vaticano II porque, como dijo san Agustín, tien

Domingo de Corpus Christi año 2024

  Invito al lector a leer con detenimiento los párrafos que siguen. Invito a no pensar en el que escribe, sino en lo que se dice en estos párrafos. Invito a reflexionar en un espíritu de oración y escucha a lo que Dios quiere para todos los cristianos.  En los párrafos que siguen hay repeticiones y eso es parte de la intención de aclarar lo más posible. También se explica por el hecho de que no es una redacción con una forma final. Es una reflexión en proceso y por eso es en realidad un diálogo con el lector, como todo lo que se presenta en este blog de reflexiones.  Invito al lector a poner entre paréntesis sus convicciones para pensar, reflexionar, sobre esta festividad litúrgica. Como todo lo demás en este blog de «Reflexiones de cristiano» con los párrafos que siguen buscaré encuadrar la manera de entender la eucaristía en lo establecido en el Concilio Vaticano II, como una manera de meditar sobre nuestra vida de fe. El presupuesto de estos párrafos es lo siguiente. Recordemos las

Domingo de la Santísima Trinidad, Año 2024

  Las lecturas de hoy La primera lectura está tomada del libro del Deuteronomio 4,32 ss . Dios es el único Dios que existe allá arriba en el cielo y acá abajo en la tierra, nos dice. ¿Existe otra nación que haya sido interpelada por Dios como lo fue Israel? A ninguna nación buscó Dios como a Israel.  Esta es algo que confirma la revelación de Dios a Israel: no fueron los israelitas los que buscaron a Dios y se lo fabricaron a su conveniencia, sino que fue Dios el que buscó a su pueblo y le propuso la obediencia a sus mandamientos. A través de Israel Dios se nos reveló a todos los humanos mediante su pueblo elegido, Israel.  La segunda lectura está tomada de la carta de san Pablo a los Romanos 8,14-17. Pablo, apóstol de los gentiles, nos recuerda que hemos recibido el bautismo del Espíritu y que por el Espíritu somos hijos de Dios, todos los bautizados en Cristo. Jesús es uno con el Padre y nosotros al unirnos por el bautismo y el Espíritu a Jesús, también entramos a participar de la

Domingo de Pentecostés, Año 2024

  Dios es amor. Con el Espíritu Santo ese amor de Dios se nos infunde de manera especial para vivir como cristianos.  Durante la Edad Media y en los tiempos modernos la vida cristiana se entendió como un asunto individual, personal. Uno vivía su fe personal al modo clerical o al modo laico. Clérigos y laicos vivían su fe por separado.  Entre tanto la Iglesia se entendía al modo institucional. La Iglesia le pertenecía a los clérigos y no había consciencia o sentido de que la Iglesia fuésemos todos. Todavía hoy están los que siguen viendo la Iglesia al modo institucional. Se ven como miembros de la Iglesia como institución pública (especie de multinacional) antes que como «pueblo de Dios».  Podemos decir que de hecho la Iglesia es ambas cosas: institución y pueblo de Dios. Lo uno no quita lo otro. Pero a nivel pastoral y en sentido litúrgico prima el sentido existencial de pueblo de Dios (ver Lumen Gentium , Constitucion dogmática sobre la Iglesia, §’s 6 y 9). Esto es algo que no se vio

Domingo de la Ascensión, 2024

  Hoy celebramos el misterio de la vuelta de Jesús al Padre. Luego de compartir con los apóstoles y discípulos ya resucitado por la fuerza del Espíritu, Jesús subió al cielo envuelto en una nube. Pero se quedó con nosotros gracias a la acción del mismo Espíritu que nos constituye como cuerpo místico de Cristo. Mediante el Espíritu, Cristo sigue activo entre nosotros como fuente de vida espiritual y nos va perfeccionando como Iglesia y colectivo cristiano. En el último capítulo del evangelio de Marcos se da la Gran Encomienda: Jesús le dice a sus discípulos que salgan a todas partes a anunciar la Buena Nueva de la salvación. Como es natural tomó tiempo caer en cuenta del significado y las implicaciones del Evangelio, como lo vemos luego en el libro de los Hechos de los apóstoles. Todavía hoy día están los rigoristas que quieren imponer condiciones al acceso a la salvación. En los primeros años de la Iglesia se dio la controversia en torno al requerimiento de la circuncisión y las reglas

Domingo 6° de Pascua, Ciclo B

"Amaos los unos a los otros como yo os he amado," dice Jesús en el evangelio de hoy. En la primera lectura de hoy se narra, entre otras cosas, el episodio de lo que algunos han llamado el Pentecostés de los gentiles: mientras Pedro predica a un grupo de gentiles (paganos) éstos comienzan a hablar en lenguas y a expresarse al modo de los carismáticos y los pentecostales de hoy. Para los efectos vemos ahí el bautismo en el Espíritu, ya que los que escuchaban a Pedro no habían sido bautizados con agua.  En otro pasaje (Hechos 19,1-6) es Pablo que se da con una comunidad de cristianos en Éfeso que desconoce el bautismo del Espíritu. Nótese: eran cristianos, pero no sabían del Espíritu. Pablo les impone las manos (al modo del sacramento de la Confirmación de hoy) y de inmediato reaccionan como en un mini Pentecostés.  En los primerísimos tiempos ser cristiano era asunto de escuchar la predicación, creer, y vivir la fe junto a la comunidad de creyentes cristianos.  Fue en tiempos