Con este domingo iniciamos la celebración de la Pascua del Señor este año. La celebración de la Pascua es la celebración de nuestra liberación. Los judíos, al celebrar la Pascua, celebran su liberación de la esclavitud de Egipto. Los cristianos celebramos la liberación de la esclavitud al pecado y la muerte. Por eso la Pascua tiene un sentido positivo, feliz, porque celebramos nuestra liberación. Sobre ese trasfondo podemos ver la entrada de Jesús en Jerusalén en la lectura del evangelio de hoy como nuestra entrada triunfante junto a él a la Jerusalén celestial. Caminamos, peregrinamos en este mundo; vamos camino a la Tierra Prometida y a la Jerusalén prometida donde ya no habrá llanto ni miserias, sino alegría sin fin en nuestra liberación final. Eso es posible gracias a que Dios se acordó de nosotros y se hizo humano en Jesús y Jesús murió por nosotros y nos enseñó el camino con su pasión y su cruz. La primera lectura de hoy es de Isaías 50,4-7. Presenta al varón de dolor...
El evangelio de este domingo 5 de cuaresma narra la resurrección de Lázaro. Es una evidencia más de la llegada del Reino entre nosotros. Jesús es la resurrección y la vida. La primera lectura es del profeta Ezequiel 37,12-14. El profeta anuncia la resurrección del pueblo de Israel. «Yo mismo abriré sus tumbas,» dice Yahvé, «…Y cuando abra sus tumbas…comprenderán ustedes que yo soy el Señor. Pondré mi espíritu en ustedes y vivirán». El profeta se pronuncia con referencia al pueblo de Israel en el Exilio babilonio y en realidad se refiere a Judá, porque ya para entonces Israel (el Reino del Norte) había dejado de existir. Pero se podía pensar que Israel sobrevivió en Judá y en particular, en el Resto fiel que no olvidó su identidad hebrea, al modo con que hoy los puertorriqueños en el exilio conservan su identidad. Al hablar de la resurrección se refiere al renacer del reino de Israel. Jesús también habló de la llegada del Reino de Dios, el verdadero reino de Israel. La Nueva ...