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Entradas

Domingo 6 de Pascua Ciclo A

En el evangelio de hoy Jesús anuncia el envío del Espíritu Santo. La primera lectura es de Hechos 8,5-8.14-17. El apóstol Felipe va a una ciudad en Samaría, a predicarle a los samaritanos. Los samaritanos eran extranjeros para los efectos de los judíos y hasta hoy día siguen siendo repudiados por los israelitas modernos. Con esta actividad misionera Felipe demuestra que el evangelio no es sólo para los judíos, sino también para otros pueblos. Nos dice la lectura que Felipe obró muchos signos de la llegada del Reino, como la curación de paralíticos y lisiados y el exorcismo de los demonios que salían de muchos afligidos. Nos dice que Pedro y Juan bajaron a Samaría y allí les imponían las manos para que además de bautizarse recibieran el Espíritu Santo.  Esta lectura ya anticipa la celebración de Pentecostés que tendremos dentro de dos semanas. Respondemos a la primera lectura con versos del salmo 65 aclamando y alabando a Dios por sus obra maravillosas entre nosotros. La segunda l...
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Domingo 5 de Pascua, Ciclo A

  En el evangelio de hoy Jesús nos dice, «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida». El evangelio de hoy subraya a Jesús, Palabra y Revelación de Dios, que posibilita nuestra relación con el Padre. Podríamos asociar las lecturas de hoy al tema del sacerdocio: el sacerdocio único de Jesús, primero; luego, el sacerdocio del pueblo judío (Éxodo 19,5-6) y del pueblo cristiano (1 Pedro 2,5.9) con la misión de anunciar la salvación al mundo entero. Judíos y cristianos anunciamos la salvación al mundo. Los judíos anuncian al Dios único y verdadero y los cristianos anunciamos a Jesús, Palabra del Padre. Jesús mismo es el único y eterno sacerdote, el verdadero puente que nos une al Padre.   La primera lectura de Hechos de los apóstoles 6,1-7. Narra la desavenencia que hubo en la primera comunidad de Jerusalén entre los cristianos judíos «de pura cepa» y los cristianos judíos helenizados o «helenistas» en torno a la atención a las viudas y los necesitados de la comunidad helenista. La mism...

Domingo 4 de Pascua, Ciclo A

   Hoy celebramos el domingo del Buen Pastor.  La primera lectura continúa el discurso de Pedro el día de Pentecostés que venimos viendo estos domingos de Pascua, hoy en Hechos 2,14.36-41. Jesús es Señor y Mesías y los oyentes convertidos de corazón preguntan qué deben hacer. «Conviértanse», les dice Pedro y con esto les indica que cambien de estilo de vida; «y bautícense y recibirán el Espíritu Santo». Con el bautismo nuestros pecados son perdonados y recibimos el Espíritu que nos fortalece para poder llevar una vida al estilo cristiano, que es cosa de gente decente. Esto quiere decir no vivir con criterios paganos o con mentalidad de sólo los intereses pragmáticos y materialistas, sino con atención a valores humanos de amor y consideración del prójimo. Con el salmo responsorial recitamos el salmo del Buen Pastor, el salmo 23(22): «El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace recostar».  La segunda lectura continúa con la primera carta de san Ped...

Domingo 3 de Pascua Ciclo A

  En el evangelio de hoy vemos el episodio de los discípulos camino a Emaús.  Nos podemos imaginar aquellos dos discípulos. Habían pensado que Jesús era el Enviado, el Ungido de Dios, el Mesías. Habrían sido testigos de los milagros y habrían sentido en su corazón la esperanza de que pronto llegaría la liberación cuando Dios enjugaría toda lágrima, consolaría toda tristeza. Y ahora habían visto el fracaso de la cruz. De eso habrían conversado con Jesús que caminaba con ellos, quien entonces les habló de cómo ya en las Escrituras se proponía que el Mesías debía de padecer. Y luego, al partir del pan, la revelación de que allí con ellos estaba el testimonio efectivo de la salvación: Jesús resucitado.  Así debería ser la liturgia, la misa de hoy: un compartir con las Escrituras, un plantear ante los demás y ante Dios las ansias de liberación y consuelo a nuestras miserias y luego el encuentro con Jesús en el partir del pan, junto con toda la comunidad.  La primera lectu...

Domingo 2 de Pascua Ciclo A

  Duccio Las semanas del tiempo pascual son equivalentes a la época de cuaresma, ahora en sentido positivo, en sentido festivo. En la cuaresma vivimos el misterio del llamado de Dios en la persona de Jesús que nos lleva a la conversión de vida y ahora en Pascua vivimos la alegría del misterio de nuestra vida en Cristo, ya redimidos por su gracia. No es tiempo de ascetismo, ni de rezar de rodillas, sino tiempo de celebrar nuestra liberación. (San Eusebio de Cesarea,  Del Tratado sobre la solemnidad de la Pascua .) De igual manera que en la cuaresma practicamos unas devociones como el viacrucis ahora es tiempo de celebrar el camino pascual con unas estaciones que recuerden los encuentros con el Cristo resucitado. Un caso de una estación pascual lo vemos en el evangelio de hoy, en la narración de la incredulidad del apóstol Tomás.  La primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2,42-47. Describe la primera comunidad de Jerusalén. Todos compartían sus bienes en c...

Pascua de Resurrección, año 2026

Viernes Santo y Domingo de Resurrección van íntimamente ligados en lo que conocemos como el Misterio Pascual. Jesús crucificado y Jesús resucitado van el uno con el otro.  Por diversas razones históricas en la Edad Media la celebración de la Semana Santa se enfocó sólo sobre la pasión y muerte en cruz de Jesús. La resurrección quedó en un segundo plano. En la Edad Media se olvidó el sentido de lo que es el Misterio pascual desde los primeros tiempos. Todavía hoy día en más de una diócesis se aprovecha esta semana para una campaña a favor del sacramento de la confesión. En vez de enfocar en Jesús, el enfoque pascual se traslada a nuestra culpabilidad y nuestros pecados. No se tiene presente el motivo de nuestra alegría. Dios no actúa por obligación. Si Dios actuara por obligación, no sería Dios. Esto es lo que es admirable, que sin necesidad de amarnos, Dios nos ama. "Oh feliz culpa", cantamos con el Pregón pascual, al recordar el pecado de Adán y Eva. Al recordar nuestro peca...

Domingo de Ramos, Ciclo A - Año 2026

  Con este domingo iniciamos la celebración de la Pascua del Señor este año. La celebración de la Pascua es la celebración de nuestra liberación. Los judíos, al celebrar la Pascua, celebran su liberación de la esclavitud de Egipto. Los cristianos celebramos la liberación de la esclavitud al pecado y la muerte. Por eso la Pascua tiene un sentido positivo, feliz, porque celebramos nuestra liberación.  Sobre ese trasfondo podemos ver la entrada de Jesús en Jerusalén en la lectura del evangelio de hoy como nuestra entrada triunfante junto a él a la Jerusalén celestial. Caminamos, peregrinamos en este mundo; vamos camino a la Tierra Prometida y a la Jerusalén prometida donde ya no habrá llanto ni miserias, sino alegría sin fin en nuestra liberación final. Eso es posible gracias a que Dios se acordó de nosotros y se hizo humano en Jesús y Jesús murió por nosotros y nos enseñó el camino con su pasión y su cruz. La primera lectura de hoy es de Isaías 50,4-7. Presenta al varón de dolor...