En el evangelio de hoy Jesús habla de cómo debemos perdonar y ser misericordiosos. La primera lectura es del libro del Eclesiástico (Sirac) 27,30-28,7. «Rencor e ira también son detestables, el pecador los posee. El vengativo sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de sus pecados. Perdona la ofensa a tu prójimo,» nos dice. De esa manera vemos el tema del evangelio de hoy: ser misericordiosos como nuestro Padre celestial es misericordioso. Si pedimos perdón por nuestros pecados, cómo no vamos a perdonar a nuestro prójimo. Notar que, a diferencia del domingo anterior en que se habló de la disposición de ánimo del prójimo que ofende, este domingo se habla de nuestra propia disposición de ánimo. Nos toca a nosotros estar dispuestos a perdonar al modo con que Dios siempre está dispuesto a perdonar. Algunos en el pasado tomaron las enseñanzas de Jesús como algo totalmente nuevo respecto a la tradición judía. Pero aquí vemos que Jesús nos enseña algo que está den...
En el evangelio de hoy Jesús habla de cómo proceder con el hermano que ofende y de cómo él está con nosotros cada vez que nos reunimos en su nombre. La primera lectura es del profeta Ezequiel 33,7-9. Dios dice al profeta, «A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel». Ezequiel debe denunciar los pecados para buscar que el malvado se arrepienta. Si no le advierte al pecador, el profeta deberá responder también por la conducta del malvado, pero si efectivamente le llama la atención al pecador y el pecador no se arrepiente, el malvado se condenará, pero Ezequiel habrá salvado la vida. (1) Pareciera que el fin de los malvados será la desaparición en la nada, mientras que los justos alcanzarán la vida eterna. Si amonestamos a los malvados ellos puede que se pierdan, pero también habrán tenido la oportunidad de salvar sus vidas. (2) El profeta Ezequiel en esta lectura se refiere a sí mismo como «hijo de hombre». Pudiera ser una fórmula solemne para ...