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A propósito del ecumenismo en Pascua

  Lo que nos une es Jesús y esto se da expresamente en el amor.  El que ama, no pretende imponer sus criterios al otro.  El que ama, respeta al otro con sus ideas y en su libertad. Respeta al otro en su dignidad. La dignidad del otro se expresa concretamente en la libertad para decir lo que piensa, pensar lo que se le ocurra, creer como lo entienda.  Porque la unidad de los hermanos no se da en la unidad de las creencias. No se da en la unidad férrea de proponer las mismas definiciones. No se da en la sumisión a una autoridad común.  Los lazos de unidad entre los hermanos son los lazos del amor. Amar al otro no tiene que ver con lo que el otro cree. Tampoco tiene que ver con lo que el otro hace, o deja de hacer. Amar al otro es querer su persona y querer su persona es querer su bien. Eso no tiene que ver con sus posiciones doctrinales. El amor que nos anima como cristianos es el que proviene del Padre, que nos ama a todos, sin distinción de personas. «Que todos sean uno,» dijo Jesús. P
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Domingo 6º de Pascua, Ciclo B

  El tema de este domingo es el amor de Dios con nosotros La primera lectura continúa la lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10,25-26.34-35.44-48. El trasfondo del pasaje de la primera lectura de hoy es el siguiente. Un centurión del ejército romano es un hombre bueno y temeroso de Dios, que da limosna a los necesitados y está atento a ser justo; se llama Cornelio. Un ángel se le aparece y le dice que mande a buscar a Pedro para conocerlo. Cornelio (Hechos 10,1) vivía en Cesarea y pertenecía a la cohorte itálica, según nos indica el texto. Sabemos que Cesarea fue la capital de la Palestina romana, la sede administrativa de la ocupación romana. Estaba al sur de Galilea, era una ciudad costera. Así, el escenario de la primera lectura de hoy es dentro de la base militar romana, en casa de un esbirro del imperio, por así decir. Para los judíos religiosos y patriotas eso de ir allí era incurrir en impureza y colaborar con el enemigo.  Le lectura de hoy comienza cuando Pedro lle

Domingo 5º de Pascua, Ciclo B

  El tema de este domingo es Jesús, la Vid y nosotros, los sarmientos Celebramos la primera predicación de nuestra fe en este tiempo, en este ciclo litúrgico de Pascua. Esta fe en Jesús se expresó desde un principio en la forma concreta de una comunidad de fe, en el seno del Pueblo de Dios, peregrinante hacia la Nueva Jerusalén. Somos rebaño del Señor como vimos el domingo pasado, con el tema del Buen Pastor. Hoy nos vemos en la imagen de la vid (Jesús) y los sarmientos (nosotros). Veamos ahora los detalles de la primera lectura de hoy. La primera lectura de hoy está tomada del libro de los Hechos de los apóstoles capítulo 9,26-31. El contexto es el de la conversión de San Pablo. Recordemos que Pablo partió de Jerusalén a Damasco con la encomienda de perseguir a los cristianos. Pero camino a Damasco, tuvo la experiencia del encuentro con Jesús Resucitado y se convirtió en el apóstol de la fe que antes perseguía.  Pablo comenzó su labor de evangelización en Damasco y entonces volvió a

Domingo 4º de Pascua, Ciclo B

  Tradicionalmente este domingo está dedicado al tema de Jesús, el Buen Pastor La primera lectura de hoy está tomada del libro de los Hechos de los apóstoles capítulo 4,8-12. Es la continuación de la primera lectura del domingo pasado. Recordemos: Pedro curó a un paralítico a la entrada del templo de Jerusalén. Cuando la gente que estaba por allí se arremolinó para ver lo que había sucedido, Pedro aprovecha y anuncia el evangelio. Es un testimonio, para nosotros, que muestra lo que fue la primera predicación de los apóstoles.  Como apuntado el domingo pasado, el contexto de aquel momento fueron las diferencias apasionadas entre los grupos que interpretaban la Ley y las tradiciones de Israel. Los más fanáticos entonces practicaban un chantaje moral sobre los líderes, igual que hoy día los fanáticos de Trump continúan poniéndole presión a los funcionarios electos del gobierno.  Estaba Pedro (y probablemente otros discípulos de Jesús con él) predicando y hablando con la gente luego de la

Domingo 3º de Pascua, Ciclo B

  Catacumba de Sta. Domitila, Cristo y los apóstoles (Comisión pontificia de arqueología sacra) El tema de este domingo es el compartir del Jesús Resucitado junto a los discípulos La primera lectura de hoy está tomada del libro de los Hechos de los apóstoles 3,13-15.17-19. Es un pasaje que forma parte del discurso de Pedro ante el pueblo, luego de haber curado un tullido a nombre de Nuestro Señor. Es uno de los textos representativos de la predicación original de los primeros apóstoles y discípulos. Pedro y Juan subían al templo cuando pasaron cerca de un paralítico que pedía limosna, aparentemente cabizbajo. Pedro se detuvo y le pidió que levantara la cabeza y lo mirara. Entonces le dijo, «No tengo dinero; pero lo que tengo, te doy: en nombre de Jesucristo, el Nazoreo, ponte a andar». Entonces lo agarró por la mano y lo levantó.  El paralítico se llenó de alegría y se agarró de ellos y caminó con ellos dando saltos para comprobar que se había curado. Ellos trataron de z

Domingo 2º de Pascua, Ciclo B

  El tema de este domingo es la experiencia del apóstol Tomás, que dudó Durante seis semanas observamos el tiempo litúrgico de cuaresma. Ahora entramos en el tiempo litúrgico de Pascua de Resurrección, durante otras seis semanas. Ambos tiempos litúrgicos se compensan y se relacionan entre sí, sobre todo en términos de la Semana Santa y esta semana subsiguiente de la Octava de Pascua.  Este domingo es, como todos los domingos, celebración de la Resurrección, que es el eje de nuestra fe: Jesús resucitado.  En este contexto fue un error establecer este domingo como solemnidad del Cristo de la Divina Misericordia, ya que es algo que corresponde al ciclo cuaresma-Semana Santa. En el ciclo de Pascua no corresponde pensar en nuestra necesidad de misericordia. El Resucitado ya es testimonio de que Dios no le da importancia a nuestros pecados; o que, en todo caso, nos ha dado la gracia y el perdón.  Hemos renacido con Cristo en nuestro bautismo y por eso el eje de nuestra fe es la alegría del R