En el evangelio de hoy Jesús habla de cómo proceder con el hermano que ofende y de cómo él está con nosotros cada vez que nos reunimos en su nombre. La primera lectura es del profeta Ezequiel 33,7-9. Dios dice al profeta, «A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel». Ezequiel debe denunciar los pecados para buscar que el malvado se arrepienta. Si no le advierte al pecador, el profeta deberá responder también por la conducta del malvado, pero si efectivamente le llama la atención al pecador y el pecador no se arrepiente, el malvado se condenará, pero Ezequiel habrá salvado la vida. (1) Pareciera que el fin de los malvados será la desaparición en la nada, mientras que los justos alcanzarán la vida eterna. Si amonestamos a los malvados ellos puede que se pierdan, pero también habrán tenido la oportunidad de salvar sus vidas. (2) El profeta Ezequiel en esta lectura se refiere a sí mismo como «hijo de hombre». Pudiera ser una fórmula solemne para ...
En el evangelio de hoy Jesús aclara que su Reino no es de este mundo y esto confunde a Pedro. La primera lectura es del profeta Jeremías 20,7-9. A Jeremías le tocó anunciar las calamidades que vendrían con el triunfo de los babilonios, la destrucción del templo y el Cautiverio al que serían llevados los judíos. Lo hizo en el momento en que los judíos se veían amenazados pero todavía no se había dado la catástrofe. Los líderes del pueblo esperaban poder evitarla y las profecías de Jeremías desmoralizaban al pueblo, de manera que el profeta era un problema político. De ahí que lo arrestaron, le dieron una paliza y lo metieron en un calabozo. La lectura de hoy corresponde a ese momento en que Jeremías se siente agobiado, porque ha respondido al llamado de Yahvé de anunciar la desgracia como castigo a las infidelidades del pueblo. Así protesta ante Dios por tener que cumplir ese papel tan ingrato en aquella historia. «Me sedujiste, Señor y me dejé seducir…he sido el hazmerreír…la pal...