El evangelio del cuarto domingo de cuaresma tiene como tema la curación milagrosa de un ciego de nacimiento y la ceguera de los fanáticos judíos para reconocer lo sucedido. Hoy también hay fanáticos católicos y evangélicos que no tienen la disposición necesaria para ver. Toca a cada uno preparar su ánimo repasando las propias ideas con sencillez y mente abierta y con temor y temblor (Filipenses 2,11), algo que puede ser apropiado en estos días de cuaresma, para que Dios pueda actuar en uno y así recibir la gracia de ver mejor. La primera lectura narra la unción de David como futuro rey de Israel. Está tomada de 1 Samuel 16,1b.6-7.10-13a. Dios le dice a Samuel que tome un cuerno lleno de aceite y vaya a casa de Jesé para escoger el nuevo rey. Jesé le presenta uno a uno a sus hijos y cuando le traen a David el Señor le deja saber a Samuel que ese es el escogido. Samuel entonces derrama el aceite sobre su cabeza y desde aquel día el espíritu del Señor estuvo con David. Valga recorda...
En este tercer domingo pasamos al tema de la Nueva Alianza, la nueva dispensación representada por Jesús, la Alianza del corazón. La Nueva Alianza ya no es la de la Ley y las prácticas externas y los sacrificios en el templo (Jeremías 31,31). Es la Alianza del corazón en cada uno, en que cada uno reconoce la verdad y reconoce a Dios y le adora con el corazón, lo que lleva a las buenas obras. En la práctica esto también se traduce a la vida en el sacramento de la comunidad cristiana como en la parroquia o la iglesia particular. La comunidad cristiana es sacramento de nuestra vida de fe. La comunidad cristiana es signo y realización de nuestra fe, de la misma manera que la Iglesia es el sacramento de nuestro encuentro con Dios. Uno no se bautiza a nombre de unas verdades filosóficas y abstractas, sino a base del encuentro con Jesús, como lo subrayó papa Benedicto XVI en su encíclica Deus Caritas Est, §1. Al final de estos párrafos hay un enlace al sitio del Vaticano para ver este do...