Duccio Las semanas del tiempo pascual son equivalentes a la época de cuaresma, ahora en sentido positivo, en sentido festivo. En la cuaresma vivimos el misterio del llamado de Dios en la persona de Jesús que nos lleva a la conversión de vida y ahora en Pascua vivimos la alegría del misterio de nuestra vida en Cristo, ya redimidos por su gracia. No es tiempo de ascetismo, ni de rezar de rodillas, sino tiempo de celebrar nuestra liberación. (San Eusebio de Cesarea, Del Tratado sobre la solemnidad de la Pascua .) De igual manera que en la cuaresma practicamos unas devociones como el viacrucis ahora es tiempo de celebrar el camino pascual con unas estaciones que recuerden los encuentros con el Cristo resucitado. Un caso de una estación pascual lo vemos en el evangelio de hoy, en la narración de la incredulidad del apóstol Tomás. La primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2,42-47. Describe la primera comunidad de Jerusalén. Todos compartían sus bienes en c...
Viernes Santo y Domingo de Resurrección van íntimamente ligados en lo que conocemos como el Misterio Pascual. Jesús crucificado y Jesús resucitado van el uno con el otro. Por diversas razones históricas en la Edad Media la celebración de la Semana Santa se enfocó sólo sobre la pasión y muerte en cruz de Jesús. La resurrección quedó en un segundo plano. En la Edad Media se olvidó el sentido de lo que es el Misterio pascual desde los primeros tiempos. Todavía hoy día en más de una diócesis se aprovecha esta semana para una campaña a favor del sacramento de la confesión. En vez de enfocar en Jesús, el enfoque pascual se traslada a nuestra culpabilidad y nuestros pecados. No se tiene presente el motivo de nuestra alegría. Dios no actúa por obligación. Si Dios actuara por obligación, no sería Dios. Esto es lo que es admirable, que sin necesidad de amarnos, Dios nos ama. "Oh feliz culpa", cantamos con el Pregón pascual, al recordar el pecado de Adán y Eva. Al recordar nuestro peca...