Con la epifanía celebramos la adoración de los Magos. El ciclo de Navidad —25 de diciembre, Año Nuevo, 6 de enero, la Candelaria del 2 de febrero— gira todo en torno al símbolo de la luz que ilumina las tinieblas en el hecho concreto de Jesús, Dios revelado a nosotros en el niño nacido de María, Santa Madre de Dios. En el niño adoramos con los Magos y los pastores a Dios con nosotros, Dios entre nosotros en materialidad humana. El origen de este ciclo deriva del hecho astronómico de la medianoche del año solar, cuando se da la noche más larga del año. Desde tiempos remotos, desde unos diez mil años atrás, nos podemos imaginar a nuestros antepasados que notaban el alargar de las noches y el acortar de las horas del día, desde finales del verano. Todos los años se sentirían en peligro. Las noches se hacían cada vez más largas. ¿Y si esta vez sí que desaparecía la luz y sobrevenía una oscuridad eterna? Está el caso de los aztecas que hacían sacrificios humanos con tal de que ...
Carlos Ramos Mattei