Gustave Doré, Paraíso En el evangelio de hoy Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios con la predicación sobre las bienaventuranzas. La primera lectura es del Apocalipsis 7,2-4.9-14. Juan ve en visión a un ángel que da instrucciones: no se tocará la tierra hasta que no queden sellados los que van a ser sellados como siervos de Dios. A continuación tiene otra visión, de una gran muchedumbre de todos los pueblos, razas, naciones, vestidos de blanco y con palmas en las manos y alabando y adorando a Dios. Uno de los ancianos que está junto al trono de Dios le explica a Juan: «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero». En la continuación de la primera lectura, en Apocalipsis 7,17 el anciano le dice a Juan de los bienaventurados que están frente al Cordero: «Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.» Lo que Juan vio fue la muchedumbre de todos los santos, salvados por la sangre redentora de Jesús en la que b...
Carlos Ramos Mattei