Alrededor del 21 de diciembre se da la noche más larga del año y comienza oficialmente el invierno. Es la época en que los días son cortos. Recordamos que Dios no se olvida de nosotros y que en medio de la oscuridad de la noche brilla la luz de su presencia entre nosotros. En nuestra zona tropical la luz solar nos llega oblicua y soplan brisas frescas, típicas de esta época, lo que nos anima y nos vigoriza. Dios no se olvida de nosotros. Tradicionalmente se celebran tres misas con motivo de esta solemnidad: una de medianoche, una en la madrugada o de la aurora y una tercera, la del día. Es un recuerdo de cuando para las grandes celebraciones se hacían grandes vigilias que podían extenderse la noche entera, lo que se conservó en los monasterios medievales con el oficio nocturno que en realidad era de madrugada. En las tres misas se lee al profeta Isaías para la primera lectura y las tres tienen en común el anuncio de los tiempos mesiánicos en que brilla la luz en medio de la...
Carlos Ramos Mattei