Lo que se anunció en Navidades se confirma en Epifanía y se nos vuelve a recordar en los domingos siguientes. Jesús representa la presencia de Dios entre nosotros y el Camino a la Vida. Dios está con nosotros en nuestro caminar. Junto a Juan, Jesús nos llama a la conversión de vida, a enderezar nuestra dirección hacia él que es la Vida. Juan bautizó con agua, Jesús trae el bautismo del Espíritu Santo. Con su bautismo, Jesús trae la liberación de las cadenas del pecado. Nos trae el perdón para nuestro pasado y la esperanza de un futuro mejor. Notar que esto se da en el contexto de una comunidad. Las cadenas del pecado: estamos atrapados en las injusticias naturales de la vida en este mundo. Hay un desajuste entre nuestras metas y la realidad en que estamos inmersos. Tomemos el caso de Martin Luther King, cuyo recuerdo celebramos el tercer lunes de enero. Igual que Mahatma Ghandi, nos demostró el camino de Jesús. Es el camino de la lucha contra el pecado, pero al modo de la no vio...
Carlos Ramos Mattei