En el evangelio de hoy Jesús dice que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. La primera lectura es de Isaías 45,1.4-6. El profeta revela que Ciro, emperador de Persia, el que le permitió a los judíos volver a su tierra y comenzar a reconstruir el templo destruido por los babilonios, en realidad es un instrumento de la voluntad divina. «Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título de honor, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro», anuncia el profeta. Ciro, el emperador, es un ungido del Señor, uno llamado por Dios para la liberación de los judíos. De la misma manera Jesús le dirá a Pilato, «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de lo alto» (Juan 19,11). Respondemos a la primera lectura con versos del salmo 96(95): «Canten al Señor un cántico nuevo…Díganle a los pueblos, ‘El Señor es rey: él gobierna los pueblos rectamente’». ¿Cómo gobierna Dios al mundo? Esto es un miste...
Carlos Ramos Mattei