En el evangelio de hoy Jesús presenta la parábola de los viñadores irresponsables y homicidas. La primera lectura es de Isaías 5,1-7. «La viña del Señor del universo es la casa de Israel», dice el profeta. El pueblo escogido de Dios es como un terreno que Dios se separó para sí, como para cultivarlo y producir frutos. Pero no fue así. «Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones [uvas malas, amargas]», dice el profeta. Por eso Dios rechazará (rechazó) a su pueblo y los abandonó a su suerte. Así fue que Israel fue invadido por los asirios y desapareció como pueblo. Con todo quedó un Resto fiel de la tribu de Judá junto a algunos que se les unieron, entre los deportados a Babilonia. A ellos se les anunció una Nueva Alianza en boca del mismo profeta Isaías y de Jeremías y otros. Ahora no sería una Alianza territorial (se equivocan los ultra nacionalistas que justifican las atrocidades del Israel de hoy a nombre de su derecho al territorio palestino) sino una Alianza del corazó...
Carlos Ramos Mattei