El evangelio del cuarto domingo de cuaresma tiene como tema la curación milagrosa de un ciego de nacimiento y la ceguera de los fanáticos judíos para reconocer lo sucedido. Hoy también hay fanáticos católicos y evangélicos que no tienen la disposición necesaria para ver. Toca a cada uno preparar su ánimo repasando las propias ideas con sencillez y mente abierta y con temor y temblor (Filipenses 2,11), algo que puede ser apropiado en estos días de cuaresma, para que Dios pueda actuar en uno y así recibir la gracia de ver mejor. La primera lectura narra la unción de David como futuro rey de Israel. Está tomada de 1 Samuel 16,1b.6-7.10-13a. Dios le dice a Samuel que tome un cuerno lleno de aceite y vaya a casa de Jesé para escoger el nuevo rey. Jesé le presenta uno a uno a sus hijos y cuando le traen a David el Señor le deja saber a Samuel que ese es el escogido. Samuel entonces derrama el aceite sobre su cabeza y desde aquel día el espíritu del Señor estuvo con David. Valga recorda...
Carlos Ramos Mattei