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Mostrando las entradas de septiembre, 2011

Domingo 25 Tiempo Ordinario Ciclo A

El evangelio de hoy pone en evidencia una equivocación en nuestro modo de pensar, cuando pensamos en términos de los méritos de nuestra vida ante Dios.

Dios hace lo que le da la gana.

Pero a la misma vez hay una lógica cristiana con lo que Dios hace. Ese es el punto.

Dios nos ama porque somos sus hijos. Un padre ama a su hijo de manera incondicional.

Dios hace un llamado y lo sigue haciendo a todas horas de nuestra vida.

Que un pecador se convierta al último momento es casi una molestia para nosotros.

Por eso nos inventamos el purgatorio. Hay que hace sufrir a los pecadores. Nos irritan los pecadores.

Pero a Dios no le irritan los pecadores. La voluntad de Dios está enfocada en que se salven.

Dios los ama porque son seres humanos, son sus hijos.

Y es que en nuestra mentalidad de fariseos pensamos que los pecadores son “ellos”. Pero es que los pecadores somos nosotros.

Nosotros nos merecemos la condenación. Pero es a nosotros que Dios nos ofrece la salvación, hasta en el último moment…

La planificación de la economía

Cada vez más Hugo Chávez promueve medidas que fracasaron estrepitosamente en la antigua Unión Soviética, igual que en la Cuba de Fidel, lo mismo que en la China de Mao.

La idea de una economía planificada ha fracasado también en el mundo capitalista. Desde la época del presidente Richard Nixon se pudo comprobar que la manera de garantizar que los pobres no tuviesen acceso a una vivienda decente es el control de los precios de alquiler. Lo mismo, se comprobó el fracaso de la política de control de precios de Nixon por sus consecuencias negativas sobre la producción nacional de leche, pan y otros productos básicos.

Claro, lo que se descubrió sobre la planificación de la economía ha provocado una reacción extrema al querer volver a una filosofía del capitalismo clásico, de la libertad completa y sin restricciones para las gestiones económicas. Eso tampoco es la solución.

Chávez, en vez de estar al tanto de las enseñanzas de los tropiezos de los europeos y los estadounidenses, lo mismo q…

El símbolo de la cruz

James Kiefer señala que en la Epístola de Bernabé, escrita entre el año 70 y el 135 después de Cristo, ya se habla de la cruz como la conocemos y el poder de este símbolo. Hay otras fuentes que testimonian el uso de la señal de la cruz como gesto de bendición. Lo mismo sobre la costumbre de persignarse.

Esto es importante tenerlo en cuenta frente a los cazadores de incautos que llegan diciendo que Cristo no murió sobre una cruz, sino sobre un poste y que el Tau, la “T” era el símbolo de una divinidad canaanita que para los efectos es el diablo y que para los efectos los que usan la señal de la cruz están venerando al diablo. Cosas veredes, diría Don Quijote.

La epístola de Bernabé es un claro testimonio de que Cristo murió sobre una cruz como la conocemos y los otros testimonios tempranos también confirman el uso y significado elocuente de este símbolo para los cristianos.