Ir al contenido principal

La mentalidad sudamericana

Paisaje suizo

En una ocasión, hace unas décadas atrás leí la siguiente anécdota en la revista Newsweek. Un periodista norteamericano viajaba por un país de Sudamérica y en una estación de tren se encontró que no había un reloj a la vista y no estaba seguro si tenía la hora correcta en su reloj de muñeca. Fue preguntando a la gente, y nadie tenía reloj. Finalmente fue a la ventanilla de boletos y el vendedor de boletos tampoco tenía reloj... Nadie tenía idea de la hora exacta. Claro, nadie sabía exactamente cuándo pasaría el próximo tren. 


Uno puede pensar que fue un caso de una aldea atrasada. Pero el que narra dice que fue en una ciudad importante. De todos modos, el ejemplo ilustra algo de la mentalidad latinoamericana. 

Cuando visité un país sudamericano me acordé de esa anécdota. Pasé varios días con un ingeniero, dueño de su propia compañía y me fijé que no llevaba reloj pulsera. Una semana más tarde, nunca se había presentado con reloj pulsera. Entre tanto me había dicho en varias ocasiones que las pasaba difíciles porque tenía contratos con el gobierno y no le pagaban. No sabía qué hacer para cobrar su dinero.

Estas dos anécdotas me han venido a la mente cuando acabo de leer sobre el comportamiento digno de los habitantes en una aldea de Suiza. 

El gobierno suizo determinó que el lugar de su aldea era un sitio conveniente para hacer un depósito de material radioactivo descartado. Pero antes de proceder, hicieron una consulta general a los aldeanos. Ahí ya nos podemos preguntar si un gobierno sudamericano haría algo parecido, eso de consultar una aldea.

Resulta que los aldeanos estuvieron de acuerdo en ser trasladados fuera de su aldea por una pequeña mayoría y dejar que el gobierno estableciera su basurero nuclear en el lugar. Igual, nos podemos preguntar si unos aldeanos sudamericanos con sentido de poder propio y autogestión hubieran decidido de la misma manera. 

Entonces los del gobierno suizo decidieron hacer otra consulta y preguntarles si estarían de acuerdo en mudarse fuera si el parlamento suizo les ofreciera a cada uno una compensación equivalente a varias veces el sueldo anual de cada uno de ellos. Nos podemos imaginar lo que hubieran decidido los aldeanos sudamericanos. 

Pero... los suizos entonces rechazaron la propuesta por un setenta y cinco por ciento. Dijeron que no estaban dispuestos a que los sobornaran, aunque que si lo hubieran dejado como asunto voluntario, no hubiera habido problema.

Todavía en este momento la ubicación del basurero nuclear en Suiza no se ha decidido.

¿Qué puede explicar la diferencia en mentalidad, entre suizos y sudamericanos? Podríamos decir que es la misma diferencia que hay entre suizos y españoles. Porque España no podía darle a Sudamérica lo que ella misma no tenía, el sentido de... yo no sé; lo más que puedo pensar es en el sentido de solidaridad comunitaria. Porque además de sentido de solidaridad, es asunto de decencia, parece. Es algo así como la diferencia entre la mujer que está dispuesta a venderse por dinero y la que sólo se entrega por amor.

Pero estoy de acuerdo que no tengo la respuesta. Sí sé que hay algo que hace que los suizos se sientan en confianza con su gobierno y estén dispuestos a respaldarlos y a rechazarlo, siempre contando con el respeto del gobierno hacia ellos. Sí sé que hay una diferencia entre las calles sumamente limpias de Suiza y las ciudades sumamente sucias de Italia, digamos. 

En una ocasión Jack Delano nos contó que en época de los puertorriqueños que vivían en el arrabal del Fanguito, él llegó a ver cómo los niños salían para la escuela con su ropa bien limpia y planchada, cuando en las escuelas públicas no se usaban uniformes. La dejadez de un lado, o el sentido de responsabilidad desde otro, pareciera que es un asunto de conciencia.

........

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo 18 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús nos recuerda la vanidad de las riquezas En los domingos anteriores Jesús le dijo a Marta que una sola cosa es necesaria en esta vida y María había escogido la mejor parte. Tradicionalmente esto se ha interpretado en el sentido de la vida de oración contemplativa, al menos en los últimos quinientos años. El episodio del evangelio de hoy parece confirmar esto. Pero no hemos de concebir el ideal de la vida cristiana como la de un llegar a ser ángeles. Tampoco tenemos que engreírnos como los fariseos pensándonos mejores que los demás. La primera lectura de hoy está tomada del primer capítulo del Eclesiastés (Qohéleth). Comienza diciendo que todo es vanidad, ese afanarse por la sabiduría y la ciencia, tanto como afanarse por comer y beber, porque todo termina al final con la muerte. Para qué afanarse por los bienes y riquezas de este mundo, si al final todo desaparece, todo se pierde.  Con el salmo responsorial (salmo 89) respondemos a la primera lect...

Domingo 19 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús nos exhorta a estar preparados para la llegada del Señor Las lecturas de hoy continúan el tema del domingo pasado. Las cosas de este mundo son bienes pasajeros, porque un día fallecemos y todo se esfuma. Cada uno es como un soplo que se disuelve en el aire. Somos como las plantas y las flores que florecen y luego se marchitan y desaparecen. La vida es como un sueño y las cosas y los bienes por los que nos afanamos se hacen sal y agua entre las manos.  La primera lectura está tomada del libro de la Sabiduría 18,6-9. Recuerda la noche de pascua, del paso del Señor en Egipto, cuando los hebreos fueron liberados de la esclavitud mientras el ángel del Señor exterminaba a los primogénitos de los egipcios. «La noche de la liberación les fue pre anunciada a nuestros antepasados,» dice. El pueblo esperaba con ansia esa liberación que Dios ahora efectuaba. Eso es un anticipo también de la situación de nosotros, los cristianos, que esperamos la liberación a...

Domingo 17 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús le enseña el Padrenuestro a sus discípulos En la primera lectura (Génesis 18,20-32) Dios habla con Abrahán. Le dice que tiene la intención de destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra. Abrahán entonces suplica a Dios que no lo haga y al final Dios accede a no destruir a Sodoma si al menos aparecen diez hombres justos (inocentes). En esta primera lectura vemos el tema de la oración como nuestro dialogar con Dios y nuestro presentarle nuestras peticiones a Dios. Dios escucha nuestras súplicas.  En el canto responsorial (salmo 137) agradecemos a Dios que nos escucha y lo alabamos por su bondad y misericordia. En la segunda lectura continuamos la lectura de la carta de san Pablo, Colosenses 2,12-14. Dios canceló nuestras culpas y de pecadores que éramos nos aceptó al clavar nuestras deudas sobre la cruz para darnos vida, vida eterna con él en la resurrección. El evangelio continúa la lectura del evangelio de Lucas 11,1-13. Estando Jesús en oración lo...