Viernes Santo y Domingo de Resurrección van íntimamente ligados en lo que conocemos como el Misterio Pascual. Jesús crucificado y Jesús resucitado van el uno con el otro. Por diversas razones históricas en la Edad Media la celebración de la Semana Santa se enfocó sólo sobre la pasión y muerte en cruz de Jesús. La resurrección quedó en un segundo plano. En la Edad Media se olvidó el sentido de lo que es el Misterio pascual desde los primeros tiempos. Todavía hoy día en más de una diócesis se aprovecha esta semana para una campaña a favor del sacramento de la confesión. En vez de enfocar en Jesús, el enfoque pascual se traslada a nuestra culpabilidad y nuestros pecados. No se tiene presente el motivo de nuestra alegría. Dios no actúa por obligación. Si Dios actuara por obligación, no sería Dios. Esto es lo que es admirable, que sin necesidad de amarnos, Dios nos ama. "Oh feliz culpa", cantamos con el Pregón pascual, al recordar el pecado de Adán y Eva. Al recordar nuestro peca...
Carlos Ramos Mattei