Con este domingo iniciamos la celebración de la Pascua del Señor este año. La celebración de la Pascua es la celebración de nuestra liberación. Los judíos, al celebrar la Pascua, celebran su liberación de la esclavitud de Egipto. Los cristianos celebramos la liberación de la esclavitud al pecado y la muerte. Por eso la Pascua tiene un sentido positivo, feliz, porque celebramos nuestra liberación. Sobre ese trasfondo podemos ver la entrada de Jesús en Jerusalén en la lectura del evangelio de hoy como nuestra entrada triunfante junto a él a la Jerusalén celestial. Caminamos, peregrinamos en este mundo; vamos camino a la Tierra Prometida y a la Jerusalén prometida donde ya no habrá llanto ni miserias, sino alegría sin fin en nuestra liberación final. Eso es posible gracias a que Dios se acordó de nosotros y se hizo humano en Jesús y Jesús murió por nosotros y nos enseñó el camino con su pasión y su cruz. La primera lectura de hoy es de Isaías 50,4-7. Presenta al varón de dolor...
Carlos Ramos Mattei