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Domingo 31, Tiempo Ordinario, Ciclo C




Primera Lectura
Libro de la Sabiduría 11,22-26.12,1-2. El mundo entero para Dios es como un grano de polvo, como una gota de rocío de la mañana, comienzo diciendo la lectura de hoy. De inmediato pasa a considerar la consideración que Dios tiene por los seres humanos y por todo lo creado. “Tú te compadeces de todos, porque todo lo  puedes, y apartas los ojos de los pecados de los hombres para que ellos se conviertan”. De esta manera continúa el tema de los últimos domingos. 


Salmo responsorial
Salmo 145(144),1-2.8-9.10-11.13.14. El Señor es bueno con todos, cantamos con los versículos del salterio de hoy. El Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. Por eso alabamos a Dios. “El Señor sostiene a los que caen y endereza a los que están encorvados,” termina.


Segunda Lectura
Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,11-12.2,1-2. En la selección de hoy Pablo comienza diciendo que siempre recuerda a los tesalonicenses en sus oraciones, “rogamos constantemente por ustedes a fin de que Dios los haga dignos de su llamado, y lleve a término en ustedes, con su poder, todo buen propósito y toda acción inspirada en la fe. Así el nombre del Señor Jesús será glorificado en ustedes”. Luego les ruega que se mantengan firmes en la fe por la que la gracia de Dios obrará en ellos. Porque hay otros falsos predicadores que hasta llegan a escribir cartas falsas con su nombre y hasta decir que el Día del Señor ya llegó.
Las dos cartas a los tesalonicenses se consideran las más antiguas de Pablo, de modo que son un testimonio de la fe de los primerísimos cristianos. En ese momento se asume que la Segunda Venida es algo que puede darse en cualquier momento. 
Es interesante que hay grupos, sectas, que predican eso mismo: que el Día del Señor ya llegó, y estamos en esos tiempos luego de que volviera el Señor. Figúrese usted.

Tercera Lectura
Evangelio según San Lucas 19,1-10. En el pasaje del evangelio de hoy Jesús llega a la ciudad de Jericó, una ciudad importante de aquel entonces. El centro de la narración será Zaqueo, un personaje de baja estatura, publicano, que se convierte, cambia de vida.
Dice la narración que, siendo bajito, se trepó en un árbol, un sicomoro, para poder ver a Jesús. Si se quedaba en tierra, no podría verlo al pasar. En cierto modo era el publicano de la narración del domingo pasado, el que era judío y no estaba cómodo en su piel, por así decir. De todos modos, en su condición de publicano era como un leproso para los judíos devotos. 
Cuando Jesús pasa por allí lo ve y le dice que se baje, que va a ir a su casa a hospedarse. Los que están alrededor piensan que Jesús es un ingenuo, no se da cuenta que va a ir a quedarse en casa de un notorio sinvergüenza, un “pecador”. Por su parte Zaqueo se llena de alegría, baja y anuncia su propósito de enmienda, su conversión.
Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido". 


Hoy día el equivalente de Zaqueo sería un pecador público. Podría ser un traficante de drogas, un traficante de blancas, un proxeneta, un facineroso metido en asuntos repugnantes, repudiables.  
Pero Zaqueo podría ser también un ministro de gobierno, recordemos que era recaudador de impuestos. No es que sólo roba, es que tiene poder de quitarnos el dinero a nosotros, de quedarse con el fruto de nuestro sudor y esfuerzo. Se puede dar la vida de rico a cuenta de nosotros, mientras le importa un bledo la responsabilidad. Se ríe de la consideración, el respeto, la decencia. No tiene piedad, es un impío. 
Hoy día Hollywood ha hecho que ese personaje sea admirado y que sus crímenes parezcan románticos. Entre tanto ese es el mérito de la serie televisiva de Los Sopranos, su realismo. No son personajes ideales, son personas ordinarias que también son rufianes.
 la serie hace que lleguemos a cobrar simpatía por los Sopranos. Hay algo en la naturaleza humana que nos lleva a eso, a admirar al delincuente. Eso contribuye a mantener a los irresponsables en el poder, como las camarillas de dictadores y sus secuaces.
Pero las que son víctimas directas de esas camarillas, no pueden sentir admiración por esos sinvergüenzas. Entonces tienen que resentir que Jesús vaya a quedarse, a  ser hospedado, por un tal.

Este domingo meditamos en Zaqueo, y de los que se extrañaron que Jesús estuviera dispuesto a ser su amigo. 
También pensamos en esas escenas de un cardenal dándole la comunión a un dictador. 
La diplomacia siempre es un problema. 
Es más fácil ver las cosas en blanco y negro. 


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Uno tiene que comer. Uno tiene un cuadro de una mujer e hijos. Tiene a la suegra viviendo en casa y hasta los sobrinos que la hermana los mandó porque ella está viuda y sin trabajo.  Si uno trabaja en una panadería, de vez en cuando se roba un pan, es natural, es de esperarse. 
El dueño de la panadería se hace de la vista larga, porque sabe. Pero no puede olvidarse de llevar buenos libros de contabilidad. De lo contrario, el negocio se le va a pique. El pan que se llevan a su casa los empleados lo pone en la columna de “gastos”, o de “pérdidas”. De esa manera pone control, también. 
Si es un pueblo pequeño, todos se conocen. Nunca robarán tanto como para llevar la panadería a la quiebra. 
Pero si el dueño es el gobierno, la cosa es distinta. Daría lo mismo que fuese una multinacional. Como no se conoce al dueño, qué más da. 
No es lo mismo hacer negocios con alguien que uno conoce, que con una organización anónima. 
Por eso la organización anónima tiene que recurrir a una policía para imponerse. Si le fuere necesario, no habría inconveniente en montar un servicio de espionaje. 

Uno no le roba el auto a un miembro de la tribu. Otra cosa es el auto de los de las otras tribus. Para los efectos el gobierno es otra tribu. Los de las multinacionales son de otras tribus. Al interior de la tribu todos nos respetamos. Somos una gran familia.
Zaqueo se fue con el grupo de las ovejas negras de la tribu. Gracias a Jesús logró volver.


Con anónimos no puede haber democracia. 
Con anónimos puede haber república, como en Estados Unidos. 

Queda en el aire cómo un cristiano va a traducir esto a la realidad de hoy. 
Cada contexto es distinto. No es lo mismo ser cristiano en Venezuela, que en Colombia, por ejemplo. 




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