Ir al contenido principal

DOMINGO 29, CICLO C, Tiempo Ordinario

En el evangelio de hoy encontramos la parábola de la viuda insistente y el juez corrupto.


La primera lectura para este domingo nos presenta a Moisés y la batalla contra los amalecitas. Mientras Moisés mantenía sus brazos en alto, los israelitas ganaban. Si Moisés bajaba los brazos, los israelitas comenzaban a perder. Entonces vienen dos a ayudarlo para que Moisés pueda seguir sosteniendo los brazos en alto.


  1. Eso es como hacer trampa.
  2. También es una manera supersticiosa de pensar: si hacemos el encantamiento, se producen los resultados "supernaturales". 
  3. Dios está a las órdenes de nosotros, nos favorece si nosotros cumplimos lo que él exige.
Esto anuncia lo que encontraremos en el evangelio. 
Nuestras mentes limitadas no pueden pretender entender la mente de Dios, mucho menos podemos pretender juzgarlo. 
En la lectura del evangelio de hoy Jesús presenta el caso de la viuda impertinente ante el juez corrupto. 
En aquella época –y también hoy día– las viudas quedaban desamparadas al morir su marido.
El juez era un corrupto, un hombre que no le tenía miedo a Dios. Con eso está dicho todo. Era un sin-vergüenza, no disimulaba su condición de corrupto, como tantos políticos y banqueros de hoy día. Para conseguir un fallo favorable, había que comprarlo con mucha lana y otros favores. Si la viuda era jovencita, ya usted se lo puede imaginar. Si la viuda tenía derecho a los terrenos y posesiones de su difunto esposo, también se lo puede imaginar. 
Sólo que esta viuda era una mujer honesta y decente, como deben ser todos los cristianos. Además, esta viuda temía a Dios y tenía mucha fe en Dios. "Despierta, oh Dios, ven y defiende mi causa," rezaría ella a menudo. Era una mujer que temía a Dios y no le temía a los hombres.
Además, esa viuda era también mujer de carácter y fuerza de voluntad. Así que siguió importunando el juez, todo el tiempo, para que le reconociera lo que en justicia tenía que reconocerle. 
Usted y yo quizás no hubiéramos tenido la perseverancia, "la fe", de aquella viuda. Quizás nos hubiera dado vergüenza por estarnos "sobrando" en el tribunal. No es fácil mantenerse con los brazos en alto, como hizo Moisés. Pero ella fue una mujer de una gran fe. Creyó firmemente que Dios estaría de su parte. Y tanto estuvo, hasta que el juez cedió, con tal de quitársela de encima. 

El lector me permita compartir otro comentario sobre el evangelio de este domingo.
  • En la España de mediados de siglo 20 (la época del franquismo y el nacional catolicismo) se confundió la perseverancia cristiana con la intransigencia dogmática.
  • El problema de intransigencia dogmática es que puede terminar siendo poco santa y poco cristiana, a fuerza de ser intransigente. 
    • Una cosa es ser una viuda íntegra, una cristiana decente que pone su confianza en Dios y en Jesús como Palabra del Padre, una mujer de carácter que es firme y decidida en su fe. 
    • Otra cosa es ser católico "integral e integrista" que no admite "medias tintas". Peor aun si sale a predicar que hay que vivir la fe al modo de los niños y no al modo de los adultos. No es bonito ver adultos que entienden su religión como niños inmaduros, al nivel del catecismo de Primera Comunión. 



Mis reflexiones para este domingo, en el 2016, pueden verse aquí.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo 18 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús nos recuerda la vanidad de las riquezas En los domingos anteriores Jesús le dijo a Marta que una sola cosa es necesaria en esta vida y María había escogido la mejor parte. Tradicionalmente esto se ha interpretado en el sentido de la vida de oración contemplativa, al menos en los últimos quinientos años. El episodio del evangelio de hoy parece confirmar esto. Pero no hemos de concebir el ideal de la vida cristiana como la de un llegar a ser ángeles. Tampoco tenemos que engreírnos como los fariseos pensándonos mejores que los demás. La primera lectura de hoy está tomada del primer capítulo del Eclesiastés (Qohéleth). Comienza diciendo que todo es vanidad, ese afanarse por la sabiduría y la ciencia, tanto como afanarse por comer y beber, porque todo termina al final con la muerte. Para qué afanarse por los bienes y riquezas de este mundo, si al final todo desaparece, todo se pierde.  Con el salmo responsorial (salmo 89) respondemos a la primera lect...

Domingo 19 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús nos exhorta a estar preparados para la llegada del Señor Las lecturas de hoy continúan el tema del domingo pasado. Las cosas de este mundo son bienes pasajeros, porque un día fallecemos y todo se esfuma. Cada uno es como un soplo que se disuelve en el aire. Somos como las plantas y las flores que florecen y luego se marchitan y desaparecen. La vida es como un sueño y las cosas y los bienes por los que nos afanamos se hacen sal y agua entre las manos.  La primera lectura está tomada del libro de la Sabiduría 18,6-9. Recuerda la noche de pascua, del paso del Señor en Egipto, cuando los hebreos fueron liberados de la esclavitud mientras el ángel del Señor exterminaba a los primogénitos de los egipcios. «La noche de la liberación les fue pre anunciada a nuestros antepasados,» dice. El pueblo esperaba con ansia esa liberación que Dios ahora efectuaba. Eso es un anticipo también de la situación de nosotros, los cristianos, que esperamos la liberación a...

Domingo 17 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús le enseña el Padrenuestro a sus discípulos En la primera lectura (Génesis 18,20-32) Dios habla con Abrahán. Le dice que tiene la intención de destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra. Abrahán entonces suplica a Dios que no lo haga y al final Dios accede a no destruir a Sodoma si al menos aparecen diez hombres justos (inocentes). En esta primera lectura vemos el tema de la oración como nuestro dialogar con Dios y nuestro presentarle nuestras peticiones a Dios. Dios escucha nuestras súplicas.  En el canto responsorial (salmo 137) agradecemos a Dios que nos escucha y lo alabamos por su bondad y misericordia. En la segunda lectura continuamos la lectura de la carta de san Pablo, Colosenses 2,12-14. Dios canceló nuestras culpas y de pecadores que éramos nos aceptó al clavar nuestras deudas sobre la cruz para darnos vida, vida eterna con él en la resurrección. El evangelio continúa la lectura del evangelio de Lucas 11,1-13. Estando Jesús en oración lo...