Ir al contenido principal

Domingo 25, Tiempo Ordinario Ciclo B


El tema del domingo de hoy es la sencillez de espíritu.

En el evangelio de hoy los discípulos discuten entre sí quién debe ser el primero, el más importante, entre ellos. Esto resulta curioso porque sigue a lo propuesto justo antes, que seguir a Jesús querría decir aceptar la cruz. Pero es posible que los discípulos tenían la misma actitud de Pedro, de que nunca traicionarían al Señor. 

Jesús entonces les dice, «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»

A continuación trae un niño y lo muestra y les dice, «El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

De primera intención uno puede preguntarse cuál es la relación entre una cosa y la otra. Pero si nos fijamos, tratar a un niño con respeto y en serio requiere humildad de parte nuestra, sencillez de espíritu.

Esa humildad y esa sencillez de espíritu es la que nos permite apreciar a los niños en sí mismos. 

De lo contrario, los tratamos como si no tuvieran tanto valor, como si no hubiese que tomarlos en serio.

Es lo mismo que sucede entre pueblos colonizadores y pueblos colonizados. Los colonizadores no le dan valor a los colonizados.

Los que se sienten superiores no le dan valor a los demás. 

Los humanos, por sentirnos superiores, no le damos valor a la creación. 

Últimamente la realidad nos da en la cara, por así decir. No nos quejemos.

Es hora de dejarse de superficialidades y enfrentar las cosas como son. Es hora de ser sencillos de verdad, sin hipocresías, dándole su justo valor a la sencillez de espíritu.

Se pueden ver mis apuntes para este domingo en el 2018 oprimiendo aquí.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El ayuno de Jesús en el desierto

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, "para ser tentado" (Mateo 4:1). Allí Jesús ayunó durante cuarenta días. En conmemoración de esos cuarenta días nosotros observamos la cuaresma. Jesús no necesitaba ayunar. Tampoco necesitaba ser bautizado en el Jordán. Se nos dice que esto fue así para nuestra edificación, para enseñarnos el camino. En los relatos del bautismo de Jesús en el Jordán (Marcos 1:9; Mateo 3:13; Lucas 3:21) siempre se deja sentir la presencia del Espíritu. Inmediatamente después del bautismo, Jesús es conducido al desierto por ese Espíritu. Si ayunó, fue por la inspiración del Espíritu. Si no tenía pecado, su ayuno no tenía un carácter penitencial o punitivo, como para pagar por sus pecados. Tampoco nuestro ayuno tiene que tener carácter penitencial, como si con nuestros actos pudiésemos agradar a Dios para conseguir el perdón de nuestros pecados. Cuando Jesús perdona en los evangelios, tampoco exige penitencia o castigo. Para que Dios exigiera castigo te

Pablo, Marcos y Bernabé

Rafael Sanzio, San Pablo predicando en Atenas El 11 de junio se celebra la fiesta de San Bernabé. Se dice que Pablo pudo evangelizar a los gentiles "a través de la puerta que abrió Bernabé". Luego de su conversión, Pablo vino a Jerusalén, pero no fue bien recibido por los hermanos, que no se fiaban de él por haber sido perseguidor de cristianos. (Hechos 9:26–28) Bernabé fue el que buscó a Pablo y entró en conversación con él, desarrolló amistad con él, y lo trajo a la comunidad de los demás hermanos, consiguiendo que confiaran en él. Pablo, Bernabé y Juan Marcos se fueron juntos en un viaje de evangelización. Pero a mitad de camino Marcos se separó de ellos y se volvió. (Hechos 13:13) Los Hechos de los Apóstoles no dan la razón que hizo que Marcos retornara. Es posible que fuese algo completamente normal y explicable. Pero también pudo ser el resultado de un buen altercado con Pablo, que de seguro era bastante fogoso. En una ocasión más tarde Pablo y Bernabé

Domingo 10 del Tiempo ordinario, Ciclo B

Isaac Van Osten, El paraíso . Adán y Eva están a la distancia, derecha. La primera lectura para este domingo está tomada del libro del Génesis, capítulo 3, versículos 9 al 15. Narra el momento en que Adán y Eva se esconden entre la maleza cuando Dios llega paseándose por el Edén como un hacendado que voltea la finca. Dios los llama y ellos le dicen que tienen miedo a salir porque están desnudos. De inmediato Dios sabe que comieron del fruto prohibido.  El fruto prohibido no fue una manzana, porque en la región de Iraq (donde tradicionalmente se ubica el Edén) no hay manzanas. Eso recuerda la representación de Jesús como un alemán de ojos claros y cabellos rubios. Pero eso no es importante, porque lo importante es el punto del relato. Dios puso una regla y los seres humanos desobedecieron.  Cuando Dios reclama, cada uno se canta inocente. Adán le echa la culpa a Eva; Eva a la serpiente.  De inmediato surgen puntos a meditar. En el Edén no hubo taquígrafo, secretario, tes