La primera lectura para este domingo está tomada del libro del profeta Jeremías, capítulo 33, versículos 14 y siguientes. Dios, por boca del profeta, anuncia que no se ha olvidado de su pueblo. Vendrá el día, dice, en que hará que aparezca un descendiente legítimo de David, “que hará justicia y derecho en la tierra”. Todos se alegrarán porque Dios se acordó y entonces reinará el orden y la ley. Como en otras ocasiones, podemos ubicar este pasaje en el contexto del Cautiverio del pueblo judío en Babilonia y la desaparición de los reinos de Israel (Reino del Norte) y Judá (Reino del Sur). Con la desaparición de esos reinos pareció que Dios se había olvidado del pueblo hebreo. También desapareció la dinastía del rey David, que Dios había prometido que reinaría para siempre (e.g. salmo 131). Visto con óptica de cristianos, Dios favoreció, ocasionó, que hubiese un “resto” de Israel, unos sobrevivientes que durante y después del Cautiverio en Babilonia se fueron a la “Diáspora”, ...
Carlos Ramos Mattei