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Domingo 16 del Tiempo Ordinario Ciclo A

 


En el evangelio de hoy continúa la parábola del sembrador

La primera lectura está tomada del libro de la Sabiduría. "Diste a tus hijos una buena esperanza, pues concedes el arrepentimiento a los pecadores," nos dice. Dios creó el universo como lo creó y todos tienen que responder ante él. Habrá quien no reconozca tan siquiera que ha pecado, pero el mismo Dios anima su espíritu para que lo vea, vea su pecado. Entonces, Dios también pone una buena esperanza y de esa misma manera anima al cambio de vida, cuando la persona entiende y ve a Dios en su vida. Jesús redondeará esta idea en la parábola que leemos hoy en el evangelio.

La segunda lectura está tomada de San Pablo, Romanos 8,26-27 (continuación de esta lectura continua en estos domingos). "El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables," dice. Dios mismo --su Espíritu-- acude para ayudarnos, para atraernos hacia Dios. Dios, que conoce bien nuestros corazones, sabe de qué se trata cuando nos inquietamos por volvernos a él desde la miseria de nuestras imperfecciones y pecados. Dios mismo pone su amor en nosotros y nos atrae hacia él, como el sol y el agua alimentan y fortalecen la semilla que brota. 

El evangelio está tomado de Mateo 13,24-30. El reino de los cielos, dice Jesús, es como un terreno en que el sembrador siembra buena semilla. Pero durante la noche cuando todos duermen viene un enemigo y siembra cizaña. Cuando comienzan los brotes, los criados ven que hay cizaña creciendo junto al trigo. Pero el dueño del terreno les dice que no intenten arrancar la cizaña porque pueden arrancar también el trigo. Mejor dejarlas crecer juntas y cuando llegue el momento de la cosecha será más fácil distinguir entre cizaña y trigo. En ese momento separarán la cizaña y la quemarán. 

En ese momento vemos que Dios permite que malos y buenos convivan en este mundo. Todos podemos tropezar y pecar en un momento dado. Pero si nuestra voluntad es buena, si somos trigo, el carácter de nuestra biografía será bueno. No todo trigo es igual e idéntico; no todo trigo es puro "trigo" en el sentido ideal, abstracto. Pero a fin de cuentas es trigo. Esto es como la gran variedad de verdes que no son exactamente, igualmente, verdes. Pero todos esos tonos de verde son color verde. 

Qué es lo que somos, eso sólo se llega a ver al momento de la muerte. No importa si somos jóvenes o viejos. La muerte define el carácter de nuestra biografía. 

Lo mismo podemos decir de la cizaña. Uno de mala voluntad puede que en alguna ocasión haga actos buenos. Pero el carácter de su persona no será la de ser una persona buena. Al fin de sus días no resucitará a la vida eterna, dice Jesús. 

Nos podemos preguntar qué es ser cizaña. Lo podemos ver en aquellos a quienes Jesús condenó: a los escribas y fariseos. Habló de ellos como de quienes no tienen redención. "Los publicanos (corruptos) y las prostitutas os preceden en el reino de los cielos", les dijo (Mateo 21,31). Los publicanos y las rameras tienen mayor posibilidad de conversión, a diferencia de los escribas y fariseos con su corazón endurecido. Con todo, y como vemos en otros lugares de los evangelios (como en el caso de Nicodemo) también se le ofrece la salvación a los fariseos si están dispuestos a recibirla. 

En tiempos modernos y con motivo de la Reforma protestante, hubo un gran debate en torno a la fe y las obras en su papel para la salvación. Desafortunadamente se dio a un nivel intelectual en que hubo fariseísmo de ambos lados. A fin de cuentas la fe no es asunto de ideas, sino del corazón. Y con la conversión del corazón, las buenas obras aparecen espontáneamente. Y, como apuntado, nadie es perfecto, porque mientras estemos del lado de acá de la muerte, podemos pecar. Dios no mira el pecado, sino al pecador y lo ve en términos de trigo y cizaña.

Según nos dicen los estudiosos las parábolas de Jesús se enmarcan en un sentido de urgencia. El reino de Dios ya está con nosotros, entre nosotros. Es el momento de la siega porque trigo y cizaña ya están maduros. Para cada uno también llega este momento cuando se acerca el tiempo de morir. 

Estos párrafos son sólo unos apuntes y reflexiones compartidas con los lectores. No pretenden ser verdades absolutas.


Invito a ver los apuntes para este domingo, del año 2020 (oprimir).

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