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Solemnidad de la Asunción de la Virgen

 

Según las disposiciones litúrgicas, la solemnidad de la Asunción de la Virgen reemplaza este año la celebración regular del domingo. 

Según la tradición, la Virgen no murió, sino que se durmió y fue elevada al cielo en cuerpo y alma, igual que Jesús. Para distinguir entre ambos, de Jesús se dice «ascensión», ya que se elevó al cielo por sí mismo; de la Virgen María se dice «asunción», porque fue elevada por Dios como una gracia especial.

Esta solemnidad fue instituida en noviembre de 1950 por el papa Pío XII, basándose en la tradición de «La dormición de la Virgen», tema que fue muchas veces representado en el arte. Desde tiempos antiguos se pensó que el cuerpo de la que llevó en su seno al Hijo de Dios no podía terminar en la corrupción. Por eso se dio por sentado que fue elevada por Dios mismo al cielo, en cuerpo y alma. 

La tradición de la Asunción testimonia un aprecio positivo del cuerpo y de la carne, tanto como toda la tradición cristiana. Unamuno una vez dijo que esperaba que su perro lo acompañara al cielo. Que los cristianos creamos en el cielo no implica un desprecio del cuerpo, o un valorar en menos este mundo.

Valga citar del prefacio de la misa de difuntos:

En él [Cristo] brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección;

y así, a quienes la certeza de morir nos entristece,

nos consuela la promesa de la futura inmortalidad.

Porque para los que creemos en ti [Señor],

la vida no termina, sino que se transforma,

y al deshacerse esta morada terrenal,

adquirimos una mansión eterna en el cielo.


Nuestro cuerpo no será el mismo de esta tierra. El de esta tierra es un cuerpo terrenal, obviamente. Con Cristo resucitaremos a un cuerpo celestial, espiritual. Es lo que nos dice San Pablo en I Corintios 15,35-52. Invito al lector a cotejar esta cita. 


Como parte de una reflexión sobre esta ocasión propongo al lector ir al artículo que escribiera Margarita Rodríguez en el 2008 para BBC Mundo: La María de los musulmanes.


Con estas dos lecturas —«María de los musulmanes» y la cita de San Pablo— ofrezco a los amigos lectores material para meditar en este día. 


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