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SANTA MARIA LA MAYOR

Pintura de Giovanni Paolo Pannini


(La intercesión de María ante el Padre)

El 5 de agosto ha sido la celebración tradicional de esta basílica. Hoy es una memoria optativa. Recuerda la decisión del obispo de Roma, primado en el Imperio de Occidente, cuando ordenó hacer construir un santuario basílica sobre el monte Esquilino para conmemorar el decreto del Concilio de Éfeso: María es Madre de Dios. La tradición le dio el nombre de Santa María la Mayor. 
En la oración oficial para este día se reza: “Perdona, Señor, los pecados de tus hijos y, ya que nuestras obras no pueden complacerte, concédenos la salvación por medio de la Madre de tu Hijo. Que vive reina contigo.”
No es que esta oración esté mal. Es que se presta para una mala interpretación teológica. Es lo que ha llevado a más de uno a dirigirse a los altares laterales para rezarle a la Virgen, olvidándose de su Hijo. 
Haría esta corrección: “Perdona, Señor, los pecados de tus hijos y, ya que nuestras obras no pueden complacerte, concédenos la salvación por medio de tu Hijo, Nuestro Señor, hijo de María, a quien hoy honramos. Te lo pedimos por ese mismo Hijo que vive y reina contigo.”

La intercesión de María no puede sustituir la de Jesús, que es la única intercesión que vale. Esa intercesión mariana tiene su lugar y puede explicarse en la catequesis. 


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