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Temas de cuaresma: el bautismo


El retiro de Jesús al desierto

Jesús es el camino al Padre. Y él no fue un anacoreta. Todo nos lleva a pensar que disfrutó de la vida en este mundo y en su sociedad y no es que disfrutó de los suplicios y la muerte a que fue sometido.

Uno puede preguntarse lo siguiente. Esto de entender el ideal de vida cristiano en términos de la vida de un monje/monja, ¿no fue inspirado por el Espíritu Santo? Claro que sí, es lo que hemos de asumir como cristianos. Es lo que pensamos en términos del sensus fidelium, del pensar de los fieles inspirado también por el Espíritu.


Es que el cristianismo ha de tomarse de acuerdo al sentido de los tiempos. No es que el cristianismo sea cualquier cosa en sí y por sí, que no tenga una verdad fundamental como fundamento. Cierto que no. La verdad fundamental del cristianismo es Jesús, el que conocemos –no se puede evitar– sobre el plano de las ideas de nuestro tiempo. Y es desde ese plano que buscamos captar esa verdad fundamental que guardamos como un tesoro en los evangelios y los datos que encontramos de la manera de entender esto entre los primeros cristianos.

El bautismo
En los primeros tiempos del cristianismo los primeros cristianos sólo bautizaban adultos. Tenían un largo tiempo de preparación para el bautismo, el catecumenado. Cuando finalmente se bautizaban hacían una ceremonia en la que bautizaban por inmersión. Todavía podemos admirar las piscinas bautismales en algunas iglesias que las conservan, como San Juan de Letrán en Roma.
Baptisterio de Florencia
Los que han visitado a Florencia también habrán visto la piscina bautismal de la catedral, diseñada por Giotto. 
Baptisterio San Juan de Letrán, en forma de piscina bautismal.
El camino del cristiano en aquellos primeros tiempos se entendía de la siguiente manera. Primero venía el acercamiento y la conversión. Luego de la conversión de vida, venía un tiempo de preparación, de catecismo. Esa era la etapa de los catecúmenos. Luego venía el bautismo. El bautismo era el rito formal para entrar a ser miembro de la comunidad cristiana, ser parte del Reino, ser incorporado al Cuerpo Místico de Cristo. Con el bautismo se daba por sentado la consagración por el Espíritu Santo, de la misma manera que le sucedió a Jesús cuando fue bautizado en el Jordán.
Con el tiempo la concepción del bautismo fue cambiando. Como no soy estudioso del tema, no puedo precisar la fecha. Pero me parece que fue un cambio en la manera de entender la necesidad de bautizarse. Al cambiar la manera de entender el bautismo, surgió el bautismo de recién nacidos.
Con la crisis social y cultural del primer milenio cristiano, debido a unos cuantos factores, apareció una gran sensibilidad por los pecados y un concepto de un Dios vengativo, iracundo. Se desarrolló entonces la idea de que este Dios furioso y terrible exigía una satisfacción por las ofensas de los seres humanos a su persona. 
Así apareció la idea de que la raíz de todo estaba en el pecado original de Adán y Eva. Nótese que en los evangelios no hay mención del pecado original. En un momento dado se llegó a pensar que el pecado original se transmitiría de padres a hijos. Algunos llegaron a plantear que el pecado original se transmite mediante el placer sexual. Es lo que está al origen de nuestra idea puritana del sexo.
Aquellas ideas llevaron a interpretar a Jesús de un modo que no encontramos en los evangelios. Se interpretó la mente de Dios, lo que Dios piensa. Ya de partida se postuló el Dios iracundo, infinitamente ofendido. Una ofensa tal requirió una expiación equivalente, de valor incalculable.
«¡Oh feliz culpa!», cantaremos la noche de la Vigilia Pascual. Dios mismo se hizo hombre, se hizo humano, en un inmenso sacrificio, con el que pudo satisfacer la ira infinita de Dios con un sacrificio con valor infinito.
Gracias a los méritos de la Pasión y Muerte de Jesús, toda deuda con Dios quedó salda, inclusive la deuda contraída por el pecado original. La humanidad se encontró maldita por el pecado de Adán por culpa de Eva la tentadora (y detrás de ella, la serpiente, el diablo). Pero ahora, gracias a la sumisión y humildad de la Virgen María, tuvimos una nueva Eva que permitió la entrada de la salvación al mundo.
Al bautizarse todos los pecados del feligrés quedaban borrados por los méritos de Jesucristo. Ahora bien, ¿Y los pecados cometidos después de haberse bautizado? Por esa razón fue que el emperador Constantino, que se proclamó cristiano, esperó a estar en su lecho de muerte para entonces bautizarse.
Eso, por cierto es una entre otras evidencias de que en tiempos del emperador Constantino no existía el sacramento de la Confesión. Pero es que tampoco había tanta sensibilidad para el pecado visto en términos «bizantinos». 
Ver las cosas al modo bizantino es verlas con todo lujo de detalles. Es algo así como lo que hicieron los rabinos –que todavía lo siguen haciendo– de discutir si encender las velas para el servicio del sábado era ya quebrantar el descanso del sábado. Encender las velas podía verse como «trabajar», por tanto sería pecar. Los cristianos terminaron en las mismas, eventualmente. 
Sólo que los bárbaros medievales, como los godos en España, no comían cuento. En Inglaterra, que se esperaría fuese más civilizada, había una ley de mandar a matar al que sorprendieran comiendo carne en viernes de cuaresma. Se basaban en las mismas leyes hebreas. Consulte el lector Éxodo 31,12-37; Números 15,32ss. Los hebreos también mandaban a matar al que violase el sábado. En Inglaterra hubo que esperar al rey Enrique VIII para abolir la ley de comer carne en viernes de cuaresma.
Los cristianos de los primeros tiempos no entraban en tanto detalle. Recordarían aquello que dijo Jesús, «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado». (Marcos 2,27; Mateo 12,8) Es lo que uno dice hoy día: alguien puede cometer un desliz, puede decir una mentira. Pero eso no significa que es un mentiroso. 
De la misma manera los primeros cristianos veían a «los malos» y a «los buenos» en términos de la orientación de vida, no tanto como un llevar cuenta de cada acto de la vida. Evidentemente cuando llegamos al emperador Constantino el sentido del cristianismo está cambiando.
Bautizo de un rey bárbaro sin inmersión.
Una vez que apareció el sacramento de la confesión, entonces el bautismo ya no era tan importante. Más importante era lo de, «Dios nos coja confesaos». En el bautismo se borraban todos los pecados, pero eso es sólo una vez en la vida. Para el resto del tiempo hasta la muerte, está la confesión. 
Esto a su vez le abrió paso al bautizo de recién nacidos. Si el recién nacido moría, no podía entrar al cielo, porque no tendría «el beneficio de Cristo». Y como los bebés morían con frecuencia, lo mejor era asegurarse ya desde ahora. 
Y…eso a su vez llevó a una concepción mecanicista de los sacramentos. Los sacramentos serían como encantamientos, fórmulas mágicas, dentro de la mentalidad medieval. 
Bautismo en el ejército de Estados Unidos.
Entre tanto se conservó la costumbre de los días de preparación para las grandes fiestas del año cristiano. Habían varias cuaresmas durante el año. Con el tiempo sólo nos quedan dos: Navidad y Pascua de Resurrección. 
Ya nosotros estamos bautizados desde bebés. En ese sentido favorezco el que le demos un sentido más existencialmente cristiano al sacramento de la Confirmación. Se le puede dar a la confirmación el carácter bautismal de los primeros cristianos. Se puede tomar mayor consciencia de este sacramento como un bautismo del Espíritu.
Debe tener un buen tiempo de preparación fuera del ambiente de las escuelas católicas. Debe ser un acto de compromiso personal serio. Y debe tener un mayor sentido de ingreso a la comunidad cristiana, a la comunidad de los hermanos en la fe. 
Estudiantes siendo confirmados en horario escolar.
Subrayo: 
  1. La confirmación como un sacramento «a la ciega», en piloto automático, llega a verse como un paso de incorporación a «la Iglesia», en abstracto.
    1. De hecho, no se le da tanta importancia. Cuando las parejas van a casarse, no se les pide certificado de confirmación. Pero sí se les pide el de bautismo.
    2. Tiene más sentido que la preparación a la confirmación se dé en el contexto de una parroquia, de una comunidad cristiana, específica. Que se entienda claramente que es un sacramento de iniciación a la Iglesia a través de la comunidad específica parroquial.
  2. Ahora se ofrece anónimamente y a menudo, en el contexto del colegio católico.
    1. Se presta para que se vea como una «clase más». De hecho, así es como de seguro se ofrece.
    2. Se da el sacramento a niños todavía emocionalmente inmaduros.
    3. Se termina en una situación análoga a la del bautismo de bebés. 
Como dijo quien lo dijo: «Amo la humanidad, no tanto al vecino». De la misma manera hay muchos egresados de colegios católicos que son «católicos». Pertenecen a «la Iglesia», pero no pertenecen a la parroquia, aunque vayan a misa los domingos. 


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