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La Venezuela fascista


En el New York Times sale la noticia de que ha aumentado el número de médicos cubanos que buscan asilo en los Estados Unidos. Esto significa que ni tan siquiera uno de los programas que más orgullo le dan a la revolución cubana puede esconder el fracaso de todo el fundamento ideológico del gobierno.

Entre tanto por los diversos medios noticiosos se informa cómo en Venezuela Chávez está clausurando un gran número de estaciones de radio y últimamente dirige de nuevo su atención a tratar de silenciar Globovisión, el canal de televisión que es último bastión de la prensa libre en el país. Últimamente están transmitiendo por Internet. Baste hacer una búsqueda de Globovisión en www.youtube.com. Ver por ejemplo, http://www.youtube.com/watch?v=3yAKBdhUEKI.

Lo que me viene a la mente cuando pienso en lo que está pasando en Venezuela no es tanto el socialismo, sino el fascismo, sobre todo cuando en las noticias se informa de los grupos (escuadrones fascistas, para los efectos) que atacan con violencia a los opositores del régimen. En el caso de Globovisión se plantaron frente a la estación y provocaron violencia con su manifestación. Esto sucedió ayer 3 de agosto, ver por ejemplo, http://cpj.org/2009/08/pro-government-militants-attack-venezuelas-globovi.php. Ver también http://www.globovision.com/channel.php?cha=1.

Me está raro que aquí en Puerto Rico no se haya destacado el asunto en la prensa local. Quizás es que las noticias locales venden más ejemplares. Es posible que haya miedo a que los grupos extremistas locales ataquen las sedes de nuestros medios y provoquen daños a la propiedad, quién sabe.

De todos modos es deplorable, como lo he comentado antes en estas páginas, que haya tal confusión y no se den cuenta de que “el socialismo del siglo 21” sólo es la versión latinoamericana del socialismo de siempre, el que fue repudiado por su fracaso a finales del siglo pasado.

No hay problema con reconocer que hay grandes injusticias en nuestra América. Pero ya se sabe que el socialismo tradicional, o el cubano, no es la solución.

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