En el evangelio de hoy Jesús se revela como consciente de ser Hijo de Dios y se presenta como manso y humilde y nos exhorta a imitarlo. La primera lectura es del profeta Zacarías 9,9-10. Es la que tradicionalmente asociamos a la entrada en Jerusalén el Domingo de Ramos. «¡Alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico… [el que] proclamará la paz a los pueblos». Esta primera lectura la asociamos a su vez al evangelio de hoy, a Jesús que llega y expresa su consciencia de filiación divina y que viene a anunciar la llegada del Reino. Pero como sabemos no se trata de un reino político, sino de un reino del corazón y de cambiar el enfoque (la conversión) de nuestro modo de entender nuestras vidas. Respondemos con versos del salmo 144 ensalzando a Dios para proclamar la gloria de su reinado. Y como ya sabemos su Reino no es el del Cristo Rey de los que cien años atrás empuñaban los rifles para hacer guerra santa buscando imponer las leyes «c...
Carlos Ramos Mattei