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Mostrando las entradas de agosto, 2026

Domingo 22 del Tiempo Ordinario, Ciclo A

  En el evangelio de hoy Jesús aclara que su Reino no es de este mundo y esto confunde a Pedro. La primera lectura es del profeta Jeremías 20,7-9. A Jeremías le tocó anunciar las calamidades que vendrían con el triunfo de los babilonios, la destrucción del templo y el Cautiverio al que serían llevados los judíos. Lo hizo en el momento en que los judíos se veían amenazados pero todavía no se había dado la catástrofe. Los líderes del pueblo esperaban poder evitarla y las profecías de Jeremías desmoralizaban al pueblo, de manera que el profeta era un problema político. De ahí que lo arrestaron, le dieron una paliza y lo metieron en un calabozo. La lectura de hoy corresponde a ese momento en que Jeremías se siente agobiado, porque ha respondido al llamado de Yahvé de anunciar la desgracia como castigo a las infidelidades del pueblo. Así protesta ante Dios por tener que cumplir ese papel tan ingrato en aquella historia. «Me sedujiste, Señor y me dejé seducir…he sido el hazmerreír…la pal...

Domingo 21 del Tiempo Ordinario Ciclo A

En el evangelio de hoy Jesús declara su intención de darle a Pedro las llaves del reino de los cielos. La primera lectura de hoy es de Isaías 22,19-23. Dios declara la destitución de Sobná, mayordomo del palacio para sustituirlo por Eliaquín, que ahora podrá portar la llave del palacio sobre sus hombros. «Abrirá y nadie cerrará; cerrará y nadie abrirá», dice el Señor. En el evangelio Jesús dirá lo mismo de Pedro, como declarándolo futuro mayordomo del reino de los cielos.  En aquella época las puertas de los palacios eran enormes y las llaves también. De ahí que el mayordomo tuviera que cargar la llave sobre los hombros.  Con versos del salmo 138(137) alabamos a Dios porque escucha las súplicas de los pobres, se fija en el humilde, y su misericordia es eterna.  Le rogamos, igual, que no se olvide de nosotros, «No abandones la obra de tus manos».  Con la segunda lectura continuamos viendo el texto de san Pablo en Romanos 11,33-36. Alabamos a Dios en su insondable sabi...

Domingo 20 del Tiempo Ordinario, Ciclo A

 En el evangelio de hoy Jesús accede a socorrer a una mujer cananea, una mujer «palestina» y no judía.  La salvación está disponible para todos, judíos y no judíos. Esto ya está anticipado por el profeta Isaías en la primera lectura. La primera lectura es del profeta Isaías 56,1.6-7. «Esto dice el Señor: “Observen el derecho y practiquen la justicia, porque muy pronto llegará mi salvación y ya está por revelarse mi justicia”». Entonces añade que la salvación está disponible también para los extranjeros, para los que no son judíos. «A todos los que observen el sábado sin profanarlo y se mantengan firmes en mi alianza, yo los conduciré hasta mi santa Montaña … sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos».   Vemos que este pasaje de Isaías recuerda lo que dirá Jesús al sacar los mercaderes del templo: «Mi casa es casa de oración». Vemos que Isaías propone que en los tiempos mesiánicos se...

Domingo 19 del Tiempo Ordinario Ciclo A

 En el evangelio de hoy Jesús viene al encuentro de los discípulos caminando sobre las aguas. En la primera lectura (1 Reyes 19,9a.11-13a) vemos al profeta Elías que viene huyendo de sus enemigos y se refugia en una cueva en el monte Horeb. Entonces el Señor se le presenta para su consuelo; pero no de una manera aparatosa, sino en el silencio y bajo la forma de una brisa suave.  Con el salmo responsorial (salmo 84,9ab-10-12.13-14) clamamos al Señor desde nuestras inquietudes y sufrimientos, seguros de que Dios nos dará la paz y la salvación, nos dará abundantes cosechas y también la justicia en nuestros días.  En la segunda lectura con la continuación de la carta de san Pablo a los Romanos 9,1-5 (que venimos leyendo todos estos domingos, igual que la lectura continua del evangelio de san Mateo) vemos a san Pablo atribulado por la terquedad de los cristianos judaizantes que no quieren o no pueden ver que la fe es cosa del corazón y no de las prácticas judaicas. «Desearía s...