Ir al contenido principal

El catolicismo de los fanáticos



Jesús ante los que les gusta condenar
Los grupos fanáticos se caracterizan por requerir ciegamente la adhesión a alguna creencia, y seguir puntualmente una manera de vestir y tener una devoción ciega a los líderes del grupo.


Algunos grupos de católicos requieren una devoción ciega a todo lo que diga o crea el papa, o toda opinión que salga del Vaticano.


Algunos grupos de católicos exigen que la identidad católica se defina por el tradicionalismo, o por las vestimentas de los sacerdotes o el idioma de la misa y las creencias morales rígidas, como la de rechazar ciegamente todo tipo de aborto o todo tipo de eutanasia.


Aunque matar es algo que nadie puede endosar como bueno, en algunas circunstancias se permite matar, como cuando es en defensa propia. Lo mismo pasa con las mentiras; a nadie le interesa endosar las mentiras como algo bueno, pero en algunas circunstancias la mentira es hasta recomendable, como la persona que miente en el interrogatorio del enemigo, porque decir la verdad costaría muchas vidas. Y de la misma manera no se le puede culpar si habla la verdad y causa la muerte de muchas vidas, porque lo hizo bajo una presión insoportable.


De la misma manera se puede hablar de los casos en que no sólo el aborto o la eutanasia son permisibles, sino hasta recomendados.


Lo mismo habría que decir de los condones, como dijo una vez el Papa Benedicto y que desde entonces le recomendaron que no lo repitiera. Para saber sobre esto baste hacer una búsqueda en internet con el tema de "Pope Benedict condoms".


Y así sucesivamente.

..........


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo 28 del Tiempo Ordinario Ciclo A

  En el evangelio de hoy Jesús presenta la parábola de los convidados a una boda. La primera lectura es de Isaías 25,6-10. El profeta anuncia los tiempos mesiánicos cuando Dios ofrecerá un gran festín sobre el monte Sión, para todos los pueblos. Dios «aniquilará la muerte para siempre. El señor enjugará las lágrimas de todos los rostros». En aquellos tiempos felices todos los pueblos conocerán la salvación. Esta imagen del banquete mesiánico es la que usará Jesús en la parábola del evangelio de hoy. Respondemos a la primera lectura con versos del salmo 23(22), el salmo del Buen Pastor. «El Señor es mi pastor, nada me falta…». Más adelante: «Preparas una mesa ante mí…me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa». Es una imagen de la felicidad futura, «…y habitaré en la casa del Señor por años sin término». La segunda lectura continúa con Filipenses 4,12-14.19-20. San Pablo agradece las ayudas y el apoyo que recibió de los filipenses. Dice que sabe vivir lo mismo cuando hay, que ...

El ayuno de Jesús en el desierto

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, "para ser tentado" (Mateo 4:1). Allí Jesús ayunó durante cuarenta días. En conmemoración de esos cuarenta días nosotros observamos la cuaresma. Jesús no necesitaba ayunar. Tampoco necesitaba ser bautizado en el Jordán. Se nos dice que esto fue así para nuestra edificación, para enseñarnos el camino. En los relatos del bautismo de Jesús en el Jordán (Marcos 1:9; Mateo 3:13; Lucas 3:21) siempre se deja sentir la presencia del Espíritu. Inmediatamente después del bautismo, Jesús es conducido al desierto por ese Espíritu. Si ayunó, fue por la inspiración del Espíritu. Si no tenía pecado, su ayuno no tenía un carácter penitencial o punitivo, como para pagar por sus pecados. Tampoco nuestro ayuno tiene que tener carácter penitencial, como si con nuestros actos pudiésemos agradar a Dios para conseguir el perdón de nuestros pecados. Cuando Jesús perdona en los evangelios, tampoco exige penitencia o castigo. Para que Dios exigiera castigo te...

Domingo 6 del Tiempo Ordinario Ciclo A

En el evangelio de hoy Jesús confirma que no ha venido a abolir la Ley, sino que vino a aclarar la manera de cumplir la Ley. Jesús no vino a juzgar, ni a condenar. Vino a enseñarnos el camino a la vida eterna. Recordemos lo que también sabemos por otros lugares de los evangelios: la ley se resume en el amor al prójimo, ese es el sentido y el meollo de la Ley. Esa es la expresión de nuestra relación con Dios, Supremo Bien. La primera lectura es de Sirac (Eclesiástico) 15,16-21. Con ella se afirma la libertad que todos tenemos para hacer el bien: «Si quieres, guardarás los mandamientos,» dice. Más adelante termina, «A nadie [Dios] obligó a ser impío». Está de nuestra parte reconocer la sabiduría de los mandamientos, la sabiduría de la Ley. Está de nuestra parte reconocer el valor de amar al prójimo, de reconocer la dignidad del otro, de ser una persona decente, respetuosa de los demás y de lo que es justo.  Sin eso de presupuesto —ser persona decente, reconocedora del valor de la Ley...