Primera Lectura Isaías 66,10-14. Este pasaje del profeta Isaías es un canto a la ciudad de Jerusalén. Anuncia que vendrán días en que la ciudad será el eje de los tiempos mesiánicos. Los que lloraban ahora estarán alegres, serán consolados. Habrá abundancia de alimentos y bebida. Sobre todo, habrá paz y las riquezas de las naciones llegarán de todas partes. “Vuestros huesos florecerán como un prado; la mano del Señor se manifestará,” dice. Sin ser un estudioso de la Biblia, uno puede conjeturar que se trata de un anuncio en tiempos en que Jerusalén ha sido conquistada por los babilonios y la población en su mayoría se ha dispersado, si no es que han sido llevadas a la esclavitud y al cautiverio. Parecía que Dios se había olvidado de su pueblo, o que los dioses de otros pueblos eran más poderosos que el dios de Abrahán. En esa época el ateísmo no existía. Isaías aquí anuncia, con el entendido que en realidad se trata de un castigo de Dios por los pecados, que vendrán...
Carlos Ramos Mattei