Ir al contenido principal

Fiesta de todos los santos, año 2020

Gustave Doré, Paraíso

 

Una de las visiones más completas y equilibradas de las cosas la encontramos en el largo poema épico-dramático de Dante, La Divina Comedia. Gustave Doré se dedicó un tiempo a ilustrar los pasajes de esta obra y el que ilustra la meditación para este día muestra a Dante junto a su amada Beatriz contemplando el cielo con sus ángeles y las miríadas y miríadas de santos. Es una visión dinámica. Dante habla del "amor que mueve los cielos y todas las demás estrellas". 

Esta fiesta honra a todos los que llevaron una vida cristiana tal que merecieron entrar al cielo sin pasar por el purgatorio. A su vez, recuerda el papel de los santos como intercesores y apoyo en nuestras necesidades. Además, recuerda el papel de nosotros como cristianos, que podemos rezar por los hermanos en el purgatorio y con el poder de nuestras oraciones por medio del mismo apoyo de nuestro Salvador Jesucristo, esas almas del purgatorio pueden ascender al cielo. 

Todo esto evoca los siguientes temas.

  1. Jesucristo, sumo sacerdote, único intercesor por nosotros ante el Padre.
  2. La idea de la comunión de los santos, o el sentido de solidaridad entre todos: los que estamos en la tierra, los que sufren el purgatorio y los que ya han llegado al cielo.


La primera lectura para el día de hoy está tomada del Apocalipsis 7,2-4.9-14. Un ángel sube del Oriente (una imagen que recuerda el sol, que sale por el Este) y viene trayendo el sello del Dios vivo. Este ángel detiene a los ángeles que están a punto de causar gran daño en la tierra. Les grita: «No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios» 

Recuerda el paso del ángel de Yahvé en Egipto. El ángel llegó para matar a todos los primogénitos, pero respetó las casas de los israelitas al ver la sangre del cordero pascual sobre las jambas de sus puertas. Ahora los ángeles que traen el daño a la tierra respetarán a los marcados por el sello del Señor.

Juan (el autor del libro del Apocalipsis) entonces dice que vio miríadas de gente vestidos todos de túnicas blancas alabando y adorando a Dios. «Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero,» nos dice.

Con el salmo responsorial (24(23), 1-2.3-4ab.5-6) cantamos, «Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella… ¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? El que tiene las manos limpias y puro el corazón».

La segunda lectura está tomada de la primera carta de San Juan 3,1-3. «¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente,» nos dice. Cuando Dios se manifieste nosotros (los cristianos) seremos semejantes a él. «El que tiene esta esperanza en Él, se purifica, así como Él es puro.»


El evangelio de hoy está tomado de Mateo 5,1-12a. Corresponde al momento en que Jesús predica las Bienaventuranzas. «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos,» comienza Jesús. Bienaventurados los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz. Bienaventurados los que sufren y los que son perseguidos. «Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Esta es la descripción del cristiano. ¿Quién puede ser limpio de corazón? Por eso es que Jesús le dijo a Nicodemo que es necesario volver a nacer (Juan 3,4). Es necesario renacer, dejar atrás al «hombre viejo» (Romanos 6,6) y revestirse de la armadura de Dios (Efesios 6,11; Colosenses 3,10-14). 

Eso sí, que no nos purificamos y nos santificamos por nosotros mismos. Eso es obra de Dios, obra del Espíritu Santo. No merecemos el sello de los 144 mil salvados. El sello nos lo pone el ángel de Yahvé con el bautismo del agua y del Espíritu.

¿Se puede salvar alguien gracias a las oraciones de otro cristiano? Eso puede ser así cuando Dios así lo dispone. Pero eso no quita que uno haga el esfuerzo. La peor gestión es la que no se hace. 




El lector puede ver mis apuntes del 2015.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

El ayuno de Jesús en el desierto

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, "para ser tentado" (Mateo 4:1). Allí Jesús ayunó durante cuarenta días. En conmemoración de esos cuarenta días nosotros observamos la cuaresma. Jesús no necesitaba ayunar. Tampoco necesitaba ser bautizado en el Jordán. Se nos dice que esto fue así para nuestra edificación, para enseñarnos el camino. En los relatos del bautismo de Jesús en el Jordán (Marcos 1:9; Mateo 3:13; Lucas 3:21) siempre se deja sentir la presencia del Espíritu. Inmediatamente después del bautismo, Jesús es conducido al desierto por ese Espíritu. Si ayunó, fue por la inspiración del Espíritu. Si no tenía pecado, su ayuno no tenía un carácter penitencial o punitivo, como para pagar por sus pecados. Tampoco nuestro ayuno tiene que tener carácter penitencial, como si con nuestros actos pudiésemos agradar a Dios para conseguir el perdón de nuestros pecados. Cuando Jesús perdona en los evangelios, tampoco exige penitencia o castigo. Para que Dios exigiera castigo te

Pablo, Marcos y Bernabé

Rafael Sanzio, San Pablo predicando en Atenas El 11 de junio se celebra la fiesta de San Bernabé. Se dice que Pablo pudo evangelizar a los gentiles "a través de la puerta que abrió Bernabé". Luego de su conversión, Pablo vino a Jerusalén, pero no fue bien recibido por los hermanos, que no se fiaban de él por haber sido perseguidor de cristianos. (Hechos 9:26–28) Bernabé fue el que buscó a Pablo y entró en conversación con él, desarrolló amistad con él, y lo trajo a la comunidad de los demás hermanos, consiguiendo que confiaran en él. Pablo, Bernabé y Juan Marcos se fueron juntos en un viaje de evangelización. Pero a mitad de camino Marcos se separó de ellos y se volvió. (Hechos 13:13) Los Hechos de los Apóstoles no dan la razón que hizo que Marcos retornara. Es posible que fuese algo completamente normal y explicable. Pero también pudo ser el resultado de un buen altercado con Pablo, que de seguro era bastante fogoso. En una ocasión más tarde Pablo y Bernabé

Santa Rosa de Lima

…sin la cruz no se encuentra el camino de subir al cielo… ¡Ojalá todos los mortales conocieran el gran valor de la divina gracia….Sin duda alguna, se entregarían, con suma diligencia, a la búsqueda de las penas y aflicciones. Hoy 23 de agosto recordamos a Santa Rosa de Lima, patrona de América. Hoy Santa Rosa de Lima hubiera reconocido la diferencia entre masoquismo y martirio. Masoquismo es gustar del sufrimiento como un fin en sí mismo. El masoquista se pone como objetivo sufrir.  Nadie en su sano juicio piensa así. No tiene sentido buscar el sufrimiento, aunque algunos se exciten con la imagen de “cuero y cadenas”.  Lo natural es el rechazo del sufrir. “Aparta de mí este cáliz,” dijo Jesús en el Huerto de los olivos, y luego, “Hágase tu voluntad y no la mía”. Jesús no amaba la cruz por un movimiento espontáneo de su espíritu. La aceptaba porque esa era la voluntad del Padre.  Para Jesús el sufrir no era un fin en sí mismo. Eso no hubiera sido natural.