Ir al contenido principal

Domingo 2° de Adviento, Ciclo B

 

Buen Pastor, Galla Placidia

«Consolad, consolad a mi pueblo,» comienza la primera lectura, tomada del libro de Isaías, capítulo 40. Dios anuncia por boca del profeta la vuelta del Destierro en Babilonia y la restauración del reino de Israel–Judá. 

¿Será que en el siglo 20 se comenzó a cumplir esta profecía con la creación del estado de Israel? ¿Estaremos en los últimos tiempos como piensan algunos fundamentalistas cristianos?

Pero al continuar la lectura nos damos cuenta de que no se trata de una mera descripción histórica, sino que es una descripción llena de imágenes: «…que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor…»

Nos damos cuenta de que se trata de la evocación y anticipación de lo que será un paraíso restaurado sobre la tierra. De ahí que luego hablemos de los tiempos mesiánicos al hablar de lo que describe el profeta. En un futuro llegará el Mesías para inaugurar el reino de Dios en esta tierra como la restauración del paraíso perdido por Adán y Eva. 

Esto es lo que expresamos ahora en el tiempo de Adviento, este tiempo de espera por la inauguración del Reino de Dios. Claro, sabemos que, al nacer Jesús, ese Reino ya se inauguró. Eso es algo que captamos por la fe. Nuestra fe es como la de la Virgen y la del Bautista, figuras representativas de la esperanza que tenemos en la resolución final que llegará al fin de los tiempos.

Invito a ver otros apuntes sobre las lecturas de este domingo, del año 2020 (oprimir). 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo 18 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús nos recuerda la vanidad de las riquezas En los domingos anteriores Jesús le dijo a Marta que una sola cosa es necesaria en esta vida y María había escogido la mejor parte. Tradicionalmente esto se ha interpretado en el sentido de la vida de oración contemplativa, al menos en los últimos quinientos años. El episodio del evangelio de hoy parece confirmar esto. Pero no hemos de concebir el ideal de la vida cristiana como la de un llegar a ser ángeles. Tampoco tenemos que engreírnos como los fariseos pensándonos mejores que los demás. La primera lectura de hoy está tomada del primer capítulo del Eclesiastés (Qohéleth). Comienza diciendo que todo es vanidad, ese afanarse por la sabiduría y la ciencia, tanto como afanarse por comer y beber, porque todo termina al final con la muerte. Para qué afanarse por los bienes y riquezas de este mundo, si al final todo desaparece, todo se pierde.  Con el salmo responsorial (salmo 89) respondemos a la primera lect...

Domingo 19 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús nos exhorta a estar preparados para la llegada del Señor Las lecturas de hoy continúan el tema del domingo pasado. Las cosas de este mundo son bienes pasajeros, porque un día fallecemos y todo se esfuma. Cada uno es como un soplo que se disuelve en el aire. Somos como las plantas y las flores que florecen y luego se marchitan y desaparecen. La vida es como un sueño y las cosas y los bienes por los que nos afanamos se hacen sal y agua entre las manos.  La primera lectura está tomada del libro de la Sabiduría 18,6-9. Recuerda la noche de pascua, del paso del Señor en Egipto, cuando los hebreos fueron liberados de la esclavitud mientras el ángel del Señor exterminaba a los primogénitos de los egipcios. «La noche de la liberación les fue pre anunciada a nuestros antepasados,» dice. El pueblo esperaba con ansia esa liberación que Dios ahora efectuaba. Eso es un anticipo también de la situación de nosotros, los cristianos, que esperamos la liberación a...

Domingo 17 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús le enseña el Padrenuestro a sus discípulos En la primera lectura (Génesis 18,20-32) Dios habla con Abrahán. Le dice que tiene la intención de destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra. Abrahán entonces suplica a Dios que no lo haga y al final Dios accede a no destruir a Sodoma si al menos aparecen diez hombres justos (inocentes). En esta primera lectura vemos el tema de la oración como nuestro dialogar con Dios y nuestro presentarle nuestras peticiones a Dios. Dios escucha nuestras súplicas.  En el canto responsorial (salmo 137) agradecemos a Dios que nos escucha y lo alabamos por su bondad y misericordia. En la segunda lectura continuamos la lectura de la carta de san Pablo, Colosenses 2,12-14. Dios canceló nuestras culpas y de pecadores que éramos nos aceptó al clavar nuestras deudas sobre la cruz para darnos vida, vida eterna con él en la resurrección. El evangelio continúa la lectura del evangelio de Lucas 11,1-13. Estando Jesús en oración lo...