Ir al contenido principal

Domingo de la Santísima Trinidad, Año 2024

 


Las lecturas de hoy

La primera lectura está tomada del libro del Deuteronomio 4,32ss. Dios es el único Dios que existe allá arriba en el cielo y acá abajo en la tierra, nos dice. ¿Existe otra nación que haya sido interpelada por Dios como lo fue Israel? A ninguna nación buscó Dios como a Israel. 

Esta es algo que confirma la revelación de Dios a Israel: no fueron los israelitas los que buscaron a Dios y se lo fabricaron a su conveniencia, sino que fue Dios el que buscó a su pueblo y le propuso la obediencia a sus mandamientos. A través de Israel Dios se nos reveló a todos los humanos mediante su pueblo elegido, Israel. 

La segunda lectura está tomada de la carta de san Pablo a los Romanos 8,14-17. Pablo, apóstol de los gentiles, nos recuerda que hemos recibido el bautismo del Espíritu y que por el Espíritu somos hijos de Dios, todos los bautizados en Cristo. Jesús es uno con el Padre y nosotros al unirnos por el bautismo y el Espíritu a Jesús, también entramos a participar de la vida misma del Padre. Somos hijos por adopción, dice san Pablo.

Recordemos las palabras de Jesús en Juan 14,23, «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él». Dios mismo mora en nosotros y camina con nosotros. No se necesita que seamos místicos. Esta es la realidad de la vida para todo cristiano en virtud de su bautismo. 

El evangelio está tomado de san Mateo, 28,16-20. Los once discípulos vuelven a Galilea después de la crucifixión y la resurrección y se reúnen en un monte que Jesús les indicó. Allí se les aparece y les dice, «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».


Reflexión

Hoy día a los cristianos en la calle no nos interesa tanto la corrección de las definiciones doctrinales, como lo fueron en otro tiempo. Ya no nos apasionamos por los temas de teología como en el siglo 3° y 4° después de Cristo; o en tiempos de la Reforma protestante. 

En el siglo 4° san Gregorio Nacianceno dijo que no podía salir de su casa sin toparse gente en la calle discutiendo el tema de la Trinidad, hasta en la plaza del mercado mientras compraban coles y rábanos. En tiempos de la Reforma protestante los cristianos se atacaron a muerte por diferencias de opinión en teología. Pero en nuestros días ya no es así. Y es mejor que sea así, porque no es de cristianos sentir rencor por diferencias de opinión. Dios ama a los enemigos, cómo no va a ser lo mismo entre cristianos.

La fe no es un asunto de razonar, ni de lógica, ni de definiciones. La fe es un asunto de nuestro encuentro con Dios mediante la persona de Jesús. Por eso la liturgia como vida de oración es más importante que una catequesis basada en definiciones racionales y abstractas. Hasta podemos ganar discusiones y argumentaciones sobre las verdades de la fe y no con eso vamos a conseguir la conversión de los paganos. Así no fue como los primeros discípulos de Jesús salieron a predicar. Lo importante no es tanto entender el dogma de la Santísima Trinidad, sino llevar a Dios en el corazón.

Dios es amor y por eso Dios está allí donde hay amor. Eso no tiene que ver con verdades abstractas o definiciones de la lógica. Dios está allí donde hay diálogo y comprensión y sobre todo caridad mutua.

Desde los primeros tiempos del cristianismo se ha dado la fe vivida como experiencia personal y la fe compartida o vivida en comunidad. Esto es algo así como la fe y las obras: la fe va de la mano con las obras que reflejan la fe, algo así como nuestras acciones reflejan nuestros pensamientos. De la misma manera la fe personal va de la mano con la vida cristiana en comunidad. 

En nuestro tiempo el papa Francisco fomenta la sinodalidad como un medio para que podamos desarrollar sentido de pueblo de Dios. Desde los primeros tiempos los cristianos hemos vivido la fe en comunidad, como lo encontramos en el libro de los Hechos de los apóstoles 4,32. Lo notamos en Hechos 15, en el modo como resolvieron sus diferencias. Valga notar que en el encabezamiento de sus cartas el mismo san Pablo se anuncia como escribiendo en colaboración con otros, como si el contenido de lo que va a comunicar es algo que no es sólo propio, sino de una dimensión comunitaria; como de una comunidad que se dirige a otra comunidad, en que Pablo es el portavoz. 

Tal es el caso de 2 Corintios 1,1 («Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya»), donde vemos que escribe a nombre suyo y de Timoteo. 

Lo mismo vemos en Filipenses 1,1 («Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús, que están en Filipos, con los epíscopos y diáconos.»), también en coautoría con Timoteo. 

En 1 Tesalonicenses 1,1 aparece Silvano junto a Timoteo como coautores: «Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros gracia y paz». 

En Gálatas 1,1-2 hasta aparecen todos los hermanos que están con él como coautores de la epístola: «Pablo, apóstol, no de parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Jesucristo y Dios Padre, que le resucitó de entre los muertos, y todos los hermanos que conmigo están, a las Iglesias de Galacia». 

Invito al lector a repasar las discrepancias y discusiones entre los primeros cristianos como lo vemos en Hechos de los apóstoles y en las cartas de san Pablo. Donde hay seres humanos siempre hay diferencias y discusiones. Podemos ver cómo aquellos primeros cristianos pudieron resolver sus argumentos motivados por el Espíritu y así encontrar un modelo para nuestra propia búsqueda de consenso hoy. 

Jesús nos anuncia al Padre en los evangelios y también nos anuncia el Espíritu que nos une al Padre, al Dios uno y trino presente en todo nuestro peregrinar en las horas y los días en este mundo. 

Es posible hablar de Dios en nuestros días

En la filosofía de mediados de siglo 20 reconocimos que la verdad no se constituye en nuestra mente, sino en nuestras prácticas sociales. Reconocimos que la lógica, por ejemplo, no es un atributo natural de nuestra mente, sino que es un invento humano (a partir de unas habilidades psicológicas) para poder organizar la experiencia y nuestro estar entre las cosas en este mundo. 

Ciertamente la filosofía del siglo 20 no se parece a la filosofía neoplatónica con que se elaboró la doctrina de la Santísima Trinidad. Pero hay algo en que coinciden neoplatónicos y contemporáneos: la verdad no es un asunto exclusivamente mental, por lo que podemos hablar de Dios como quien habla de la meteorología del planeta (una realidad extra mental). 

En los tiempos modernos (siglos 17 al 19) se pensaba que la verdad y la realidad se establecían en el escenario de la mente, nada más. Y como Dios no aparecía en la experiencia mental (si aparecía podía ser una fantasía, un fantasma), por eso sólo se podía hablar de Dios al modo de una abstracción, de la misma manera que hablamos de las figuras geométricas. Pero Dios no es una abstracción racional, sino que tiene dimensión personal.

Gracias a la filosofía de nuestro tiempo ha sido posible volver a hablar de Dios y por eso Ortega y Gasset escribió un ensayo en la década de 1920 titulado «Dios a la vista». La lógica es una práctica social y con esa práctica social (como en la investigación científica) podemos hablar de la realidad y de las realidades. La verdad es algo que surge de nuestro manejo o trabajo con la experiencia y con las cosas. Ese manejo y trabajo con las cosas se establece en unas prácticas sociales. La verdad es algo que aparece en esas prácticas sociales. De la misma manera la literatura es una práctica social y con esa práctica social también podemos hablar de la realidad y de las realidades. Hay una diversidad de modos con que podemos hablar de Dios. Otro de esos modos es mediante la tradición religiosa en sus diversas vertientes. Dios aparece en el seno de la religiosidad, de las prácticas religiosas. 

Puede que en la Escritura no esté la doctrina de la Santísima Trinidad (según formulada por los neoplatónicos) con todos sus detalles, pero ciertamente encontramos allí  a Jesús como hijo del Padre y que nos habla del Espíritu Santo que nos ilumina. En la historia de Israel encontramos la interpelación que Dios nos hace mediante lo que llamamos la Palabra como revelación divina. En cuanto cristianos tomamos a Jesús como la Palabra misma, la expresión misma de Dios que nos habla. Esto es lo que resaltó el teólogo Karl Barth, el mayor teólogo desde santo Tomás de Aquino, como le llamó el papa Pío XII.

Hablamos de los misterios de nuestra fe. Un misterio es algo que se sabe, aunque no se entienda. En el caso de nuestra fe esos misterios representan la fuente de nuestra vida espiritual, en el Espíritu del Padre que nos enamora y nos anima. 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

El ayuno de Jesús en el desierto

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, "para ser tentado" (Mateo 4:1). Allí Jesús ayunó durante cuarenta días. En conmemoración de esos cuarenta días nosotros observamos la cuaresma. Jesús no necesitaba ayunar. Tampoco necesitaba ser bautizado en el Jordán. Se nos dice que esto fue así para nuestra edificación, para enseñarnos el camino. En los relatos del bautismo de Jesús en el Jordán (Marcos 1:9; Mateo 3:13; Lucas 3:21) siempre se deja sentir la presencia del Espíritu. Inmediatamente después del bautismo, Jesús es conducido al desierto por ese Espíritu. Si ayunó, fue por la inspiración del Espíritu. Si no tenía pecado, su ayuno no tenía un carácter penitencial o punitivo, como para pagar por sus pecados. Tampoco nuestro ayuno tiene que tener carácter penitencial, como si con nuestros actos pudiésemos agradar a Dios para conseguir el perdón de nuestros pecados. Cuando Jesús perdona en los evangelios, tampoco exige penitencia o castigo. Para que Dios exigiera castigo te...

Domingo 27 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy vemos el papel de la fe en nuestras vidas La primera lectura de hoy está tomada el profeta Habacuc (1,2-.2,2-4). El profeta está agobiado por los crímenes a su alrededor, por las contiendas entre su pueblo que llevan a la violencia. «Hasta cuándo Señor, pediré auxilio sin que me oigas», dice. El Señor responde: «El altanero no triunfará; pero el justo por su fe vivirá».  Este luego se convirtió en el lema de la Reforma protestante: el justo vivirá por su fe. Los estudiosos nos dicen (sigo las notas al calce de la Biblia de Jerusalén) que «altanero» también puede traducirse por «el que tiene el alma hinchada», que a su vez se entiende como «el que no tiene buena intención»; «que no tiene el alma recta», el engreído, el que está poseído de un orgullo excesivo. Los griegos hablaban del que padece hubris , el orgullo desmedido que lleva a la perdición. Son los que no son como el justo, que tiene el alma recta, que sólo piensa en Dios y el prójimo, como nos...

Domingo 28 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy vemos la curación de diez leprosos La primera lectura está tomada de 2 Reyes 5,14-17. Naamán, general del ejército arameo, padecía de lepra. Una muchachita al servicio de la señora de Naamán le sugirió que fuera a consultar con el profeta Eliseo para ver si se curaba. El profeta le mandó a decir que debía bañarse siete veces en el río Jordán y quedaría limpio. Y así fue; Naamán fue y se bañó siete veces y quedó curado. La primera lectura de hoy presenta su agradecimiento y su reconocimiento de Yahvé como verdadero Dios. Naamán entonces reconoce que no hay en toda la tierra otro dios más poderoso que el Dios de Israel. Entonces decide llevarse tierra para con ella hacerle un altar a Yahvé allá en su patria. Con el salmo 97 reaccionamos: Dios ha hecho maravillas, los confines de la tierra han contemplado la salvación que viene de Dios. Dios no es sólo el dios de Israel, sino que es Dios para toda la humanidad, para toda la tierra y así es como se ha revelado ...