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Domingo de Ramos - año 2025

 


Hoy celebramos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. 

Lo podemos tomar como la entrada triunfal de Jesús a la Jerusalén celestial, la entrada en el Reino. 

¿Quién va a acompañarlo? ¿Los santos? ¿Quién es santo? 

No seamos fariseos. No nos creamos santos. 

Somos santos, sí, por el bautismo. ¿Santos en el sentido legal?

Por la fe somos santos. ¿La fe en el sentido legal? Como si la fe fuese un pasaporte que uno se consigue para entrar al Reino.

Hay quien se cree ya "del lado de allá" y no presta atención "al lado de acá". Sólo así uno puede concebir la falta de consciencia de esos pastores y sacerdotes irresponsables, que siempre los hubo.

El tiempo de cuaresma nos invita a recordar que nadie es santo. Somos como la adúltera, como el hijo que desperdició la herencia, como el publicano que cayó en cuenta de todo el daño que hacía y de su insensibilidad, su dureza de corazón. El primero que esté sin pecado, que dé un paso al frente.

Cuando hay mucha hambre, uno sólo piensa en sí mismo, es natural. Jesús nos invita a pensar en los demás. Uno no se merece que Jesús tan siquiera se fije en nosotros, pero sí, de hecho mira en nuestra dirección. Por eso nos alegramos y estamos agradecidos. Por eso nos animamos a hacer lo mismo nosotros. También atendemos al otro que de primera intención no parece merecer nuestra mirada y reproducimos el amor de Jesús. 

Quien se siente mejor y superior, quien desprecia o rechaza a otro por ser diferente, o por no ser "santo", no es de los cristianos. En el amor al otro descubrimos a Dios y entonces no podemos menos que ir a juntarnos con el grupo camino a la Nueva Jerusalén.

Invito a ver mis apuntes del

          Domingo de Ramos, 2016; también, de

         Semana Santa, 2016.






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