Ir al contenido principal

Fiesta de la Sagrada Familia, año 2020

 

El domingo después del día de Navidad está dedicado a la Sagrada Familia. 

En la tradición occidental nos hemos fijado más en el Jesús histórico, que en la tradición bizantina, o de Oriente. Pero siempre ha habido la tensión, acá también, entre visualizar a Jesús como humano y a la vez, divino. Algo así vemos en la ilustración arriba, que representa a Jesús aprendiendo carpintería, al fabricar una cruz, ya desde niño. Es un ejemplo de una piedad mal enfocada, lo que en los años anteriores al Concilio Vaticano II llamábamos beatería. 

El sentido de la vida oculta de Jesús en el seno de la Sagrada Familia es otro. Lo mismo podemos decir del sentido de su sometimiento, su obediencia y solidaridad con la voluntad del Padre. 

Baste pensar lo que otros también han apuntado a través de la historia del cristianismo. Dios pudo venir en poder y majestad, como lo anunciaron los profetas, lo que todavía se espera como el Fin de los Tiempos. Pero vino a nosotros como un simple mortal, como un hombre, un humano cualquiera. 

Esto es algo así como el misterio del mal que Dios permite, el mal que hizo que Jesús fuese llevado al patíbulo de la cruz. 

Uno dice, ¿dónde está Dios para fulminar con su rayo a los malditos que hacen tanto daño?

Pero, ¿no es lo mismo que se dirá Dios? "¿Para qué tengo yo que aguantarme y no castigarlos con el fuego del infierno ya desde ahora?"

Es lo mismo que se diría Jesús en el Huerto de los Olivos. "Padre mío, ¿para qué tengo que yo que dejarme hacer lo que ellos quieran a su gusto y gana?"

Si pensamos que el mal no es necesario, ni que la cruz es necesaria, quizás entonces se nos aclara un tanto mejor este asunto de la obediencia de Jesus. 

Jesús no nos llama a la obediencia de los niños. Es terrible pensar que hay cristianos en todas las denominaciones que son víctimas de pastores que los infantilizan y proponen un ideal de obediencia de niños. Pero la fe de Jesús no es de niños, sino de adultos. 

El lector puede ver mis apuntes de años anteriores sobre esta celebración, como en el (oprimir) 2015, 2018, 2019. 













Comentarios

Entradas más populares de este blog

El ayuno de Jesús en el desierto

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, "para ser tentado" (Mateo 4:1). Allí Jesús ayunó durante cuarenta días. En conmemoración de esos cuarenta días nosotros observamos la cuaresma. Jesús no necesitaba ayunar. Tampoco necesitaba ser bautizado en el Jordán. Se nos dice que esto fue así para nuestra edificación, para enseñarnos el camino. En los relatos del bautismo de Jesús en el Jordán (Marcos 1:9; Mateo 3:13; Lucas 3:21) siempre se deja sentir la presencia del Espíritu. Inmediatamente después del bautismo, Jesús es conducido al desierto por ese Espíritu. Si ayunó, fue por la inspiración del Espíritu. Si no tenía pecado, su ayuno no tenía un carácter penitencial o punitivo, como para pagar por sus pecados. Tampoco nuestro ayuno tiene que tener carácter penitencial, como si con nuestros actos pudiésemos agradar a Dios para conseguir el perdón de nuestros pecados. Cuando Jesús perdona en los evangelios, tampoco exige penitencia o castigo. Para que Dios exigiera castigo te...

Domingo 28 del Tiempo Ordinario Ciclo A

  En el evangelio de hoy Jesús presenta la parábola de los convidados a una boda. La primera lectura es de Isaías 25,6-10. El profeta anuncia los tiempos mesiánicos cuando Dios ofrecerá un gran festín sobre el monte Sión, para todos los pueblos. Dios «aniquilará la muerte para siempre. El señor enjugará las lágrimas de todos los rostros». En aquellos tiempos felices todos los pueblos conocerán la salvación. Esta imagen del banquete mesiánico es la que usará Jesús en la parábola del evangelio de hoy. Respondemos a la primera lectura con versos del salmo 23(22), el salmo del Buen Pastor. «El Señor es mi pastor, nada me falta…». Más adelante: «Preparas una mesa ante mí…me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa». Es una imagen de la felicidad futura, «…y habitaré en la casa del Señor por años sin término». La segunda lectura continúa con Filipenses 4,12-14.19-20. San Pablo agradece las ayudas y el apoyo que recibió de los filipenses. Dice que sabe vivir lo mismo cuando hay, que ...

Domingo 6 del Tiempo Ordinario Ciclo A

En el evangelio de hoy Jesús confirma que no ha venido a abolir la Ley, sino que vino a aclarar la manera de cumplir la Ley. Jesús no vino a juzgar, ni a condenar. Vino a enseñarnos el camino a la vida eterna. Recordemos lo que también sabemos por otros lugares de los evangelios: la ley se resume en el amor al prójimo, ese es el sentido y el meollo de la Ley. Esa es la expresión de nuestra relación con Dios, Supremo Bien. La primera lectura es de Sirac (Eclesiástico) 15,16-21. Con ella se afirma la libertad que todos tenemos para hacer el bien: «Si quieres, guardarás los mandamientos,» dice. Más adelante termina, «A nadie [Dios] obligó a ser impío». Está de nuestra parte reconocer la sabiduría de los mandamientos, la sabiduría de la Ley. Está de nuestra parte reconocer el valor de amar al prójimo, de reconocer la dignidad del otro, de ser una persona decente, respetuosa de los demás y de lo que es justo.  Sin eso de presupuesto —ser persona decente, reconocedora del valor de la Ley...