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Domingo 31 del Tiempo Ordinario, Ciclo C



El evangelio de hoy nos presenta la conversión de Zaqueo, el publicano. 

Jesús dice al final del evangelio, "El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

Ya al final del año litúrgico, las lecturas de los domingos acentúan el tema de la urgencia propia del final de los tiempos. 

Si nos dijeran que tenemos sólo tres meses más de vida, todos los elementos de nuestra vida se reorganizan, se reubican. Lo que era importante antes, entonces pasa a segundo plano. Otras cosas se vuelven importantes. Es como el agua en el desierto y el agua en la vida diaria. O quizás, como el agua cuando Acueductos deja de proveerla después del huracán. Lo que antes no llamaba la atención (abrir el grifo y ya) entonces se nota por su ausencia. 

Cuando uno se va a morir el dinero ya no es importante. Por eso Zaqueo, que fue un sinvergüenza corrupto toda su vida, ahora se levanta en medio del banquete y le dice a Jesús, "Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más". Mire usted cuánto se habrá robado ese individuo.

Esa es la idea del dinero para los cristianos. El dinero es como la comida, algo necesario en la vida. Pero no podemos perder la perspectiva y convertirlo en algo que domina nuestro pensamiento. Más importante que el dinero es el amor entre los cristianos reunidos en comunidad, haciendo comunidad, socorriendo a los necesitados y haciendo labor de amor. 

Jesús no recrimina a Zaqueo. No muestra resentimiento y le dice, "Ahora que llega el fin del mundo (se te hunde el barco y vas a la muerte con él) vienes a decirme que te arrepientes, después que has causado tanto daño y sufrimiento…". 

Es como si el que robó miles de dólares desde su puesto en el gobierno ahora se arrepiente porque está viejo y se va a morir. Jesús no le recrimina, sino que se alegra, porque reconoció su pecado y pide perdón. Y no solamente pide perdón, sino que se hace responsable de lo que ha hecho y dice que restituirá lo robado. Está ese último detalle también. 

Imitemos a Jesús, no hay que estar resentido contra el pecador. 

Invito a ver mis apuntes del 2019 y el 2016 (pinchar sobre el año). 



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