Tradicionalmente este es un domingo de alegría y según la disponibilidad en la celebración litúrgica se sustituye el morado de la penitencia por el color rosado, como en la vela de la corona de Adviento. Así fortalecemos nuestra esperanza y la fuerza para perseverar a la espera del Señor que vendrá como vemos en la segunda lectura. La primera lectura de hoy es de Isaías 35,1-6a.10. Describe los tiempos en que Dios llegará para poner todo en orden. El desierto florecerá y habrá regocijo general. Todos contemplarán la gloria del Señor. Los débiles sentirán fuerzas y los inquietos sentirán ánimo. Se despegarán los ojos a los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán y los cojos brincarán como ciervos. Los desterrados y exiliados volverán a Sión con cantos de júbilo. Todo será alegría y gozo. Los israelitas en el destierro nos recuerdan que todos estamos desterrados de la patria, fuera del Reino. Isaías habló de la restauración del restauración del reino del Israel y la ...
Carlos Ramos Mattei