Ir al contenido principal

Domingo 33 del Tiempo Ordinario Ciclo C

 

El tema de este domingo es el Juicio Final

La primera lectura es del profeta Malaquías 3,19-20. Anuncia el día en que el Señor exterminará la maldad de la tierra, cuando los arrogantes y los malhechores arderán como paja que consume el fuego. Pero a los que respetan a Dios y buscan el bien, a esos los iluminará el sol de justicia y encontrarán su bienestar a la sombra del Altísimo. 

Malaquías es el profeta que anunció que Elías llegará al final de los tiempos para preparar el camino del Señor. También, como en la primera lectura de hoy, es el profeta que denuncia la arrogancia de los líderes engreídos que abusan de los débiles y de los que temen al Señor. Dios les castigará con un fuego que los consumirá y los hará desaparecer para siempre.


El salmo responsorial canta versos del salmo 97,5-9. Cantamos y alabamos a Dios que ya llega a socorrer a los pobres y hacer justicia a los oprimidos, para regir la tierra con justicia.


La segunda lectura es de 2 Tesalonicenses 3,7-12.  Las cartas de san Pablo a los tesalonicenses, nos dicen los estudiosos, son de los documentos más antiguos, aun anteriores a los evangelios. Tesalónica también era una ciudad grande e importante en aquel momento, junto a Antioquía y en ambas ciudades había un número grande de judíos y por tanto, de cristianos. En el pasaje de la lectura de hoy Pablo denuncia a los frívolos que viven desordenadamente, que andan de vagos y metiéndose constantemente en asuntos que no le incumben. El que no trabaja no tiene derecho a comer, les dice en lo que la Biblia de Jerusalén en la nota al calce califica como «la regla de oro del trabajo cristiano». 

La clave de este pronunciamiento de san Pablo está en la designación de «los que viven desordenadamente». Sabemos que más de uno está desempleado a pesar suyo; no por eso vamos a negarle el pan. Precisamente, Jesús menciona entre los motivos para otorgar el premio de la vida eterna el que «tuve hambre y me disteis de comer» (Mateo 25,35); los cristianos están llamados a dar de comer a los hambrientos. Lo que Pablo denuncia en la lectura de hoy es a los provocan discordias y malestar mientras no trabajan y viven de vagos. 

En estos tiempos en que muchos cuestionan la asignación de fondos del gobierno para los desempleados y los necesitados hemos de recordar cuál es la respuesta cristiana; igual, cuál es la respuesta en un sistema civilizado de vida y una sociedad democrática. De la misma manera que hemos de patrocinar la protección de los derechos de los criminales para que todos podamos estar protegidos, así también hemos de defender el socorro de los pobres y necesitados, aun cuando se den abusos de parte de los frívolos y desordenados. 

El principio que san Pablo enuncia en la lectura de hoy no refiere a la situación del auxilio gubernamental de nuestros días (como tampoco la tolerancia de la esclavitud que tuvo sentido en su situación de entonces, pero que ya no aplica). Pero ciertamente aplica al seno de nuestra comunidades cristianas de hoy, como en las parroquias. Aplica a esos frívolos que se la pasan en habladurías y propagando suposiciones sin fundamento y creando controversias sin necesidad, situaciones que hacen daño a más de uno en su carácter, en su reputación y en su paz espiritual. 


La tercera lectura, el evangelio de hoy, es de Lucas 21,5-19. Jesús anuncia la destrucción del templo y las angustias de los últimos tiempos. Indica que antes del fin habrá terremotos, guerras y revoluciones. También habrán signos en el cielo y fenómenos de la naturaleza. También habrá persecuciones y hasta los mismos familiares se denunciarán unos a los otros. Los cristianos serán perseguidos por su adhesión a Jesús y el que se mantenga fiel hasta el final, ese se salvará. 

El 21 de septiembre, el equinoccio, es como el comienzo de la noche del año solar. Desde septiembre los días son más cortos y las noches son cada vez más largas. En tiempos primitivos esto provocó inseguridad al pensar que quizás el mundo moría con la caída de las hojas de los árboles y el enfriamiento del ambiente, junto a la inclinación del sol, cada vez más alejado en el horizonte. De ahí que en el ciclo cristiano de las celebraciones anuales se recuerda el día eventual en que verdaderamente termine el mundo y llegue el Hijo del Hombre (Jesús) a repartir a cada uno su merecido. 

Entre tanto la descripción de los últimos tiempos que hicieron los profetas y luego Jesús es algo ambiguo. En todas las épocas hay terremotos, eclipses solares, desastres naturales. Igual, siempre hay guerras y revoluciones, prepotencia de los poderosos engreídos y opresión de los humildes y marginados. No hay que pensar que ya estamos en los últimos tiempos, porque esto es una historia de calamidades que se repite generación tras generación. 

También podemos interpretar el final de  los tiempos relativo a cada uno. La muerte personal es la ocasión del juicio final para cada uno. 

Podemos incorporar a nuestras celebraciones comunitarias este tema, el de disponernos de tal manera que al momento de la muerte Dios nos encuentre fieles a su nombre. 


Invito a ver otros apuntes de años anteriores (oprimir sobre el año), como las del 2016, sobre las lecturas de hoy. También, los del 2019 con apuntes extensos sin relación directa a este domingo.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo 18 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús nos recuerda la vanidad de las riquezas En los domingos anteriores Jesús le dijo a Marta que una sola cosa es necesaria en esta vida y María había escogido la mejor parte. Tradicionalmente esto se ha interpretado en el sentido de la vida de oración contemplativa, al menos en los últimos quinientos años. El episodio del evangelio de hoy parece confirmar esto. Pero no hemos de concebir el ideal de la vida cristiana como la de un llegar a ser ángeles. Tampoco tenemos que engreírnos como los fariseos pensándonos mejores que los demás. La primera lectura de hoy está tomada del primer capítulo del Eclesiastés (Qohéleth). Comienza diciendo que todo es vanidad, ese afanarse por la sabiduría y la ciencia, tanto como afanarse por comer y beber, porque todo termina al final con la muerte. Para qué afanarse por los bienes y riquezas de este mundo, si al final todo desaparece, todo se pierde.  Con el salmo responsorial (salmo 89) respondemos a la primera lect...

Domingo 19 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús nos exhorta a estar preparados para la llegada del Señor Las lecturas de hoy continúan el tema del domingo pasado. Las cosas de este mundo son bienes pasajeros, porque un día fallecemos y todo se esfuma. Cada uno es como un soplo que se disuelve en el aire. Somos como las plantas y las flores que florecen y luego se marchitan y desaparecen. La vida es como un sueño y las cosas y los bienes por los que nos afanamos se hacen sal y agua entre las manos.  La primera lectura está tomada del libro de la Sabiduría 18,6-9. Recuerda la noche de pascua, del paso del Señor en Egipto, cuando los hebreos fueron liberados de la esclavitud mientras el ángel del Señor exterminaba a los primogénitos de los egipcios. «La noche de la liberación les fue pre anunciada a nuestros antepasados,» dice. El pueblo esperaba con ansia esa liberación que Dios ahora efectuaba. Eso es un anticipo también de la situación de nosotros, los cristianos, que esperamos la liberación a...

Domingo 17 del Tiempo Ordinario, Ciclo C

  En el evangelio de hoy Jesús le enseña el Padrenuestro a sus discípulos En la primera lectura (Génesis 18,20-32) Dios habla con Abrahán. Le dice que tiene la intención de destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra. Abrahán entonces suplica a Dios que no lo haga y al final Dios accede a no destruir a Sodoma si al menos aparecen diez hombres justos (inocentes). En esta primera lectura vemos el tema de la oración como nuestro dialogar con Dios y nuestro presentarle nuestras peticiones a Dios. Dios escucha nuestras súplicas.  En el canto responsorial (salmo 137) agradecemos a Dios que nos escucha y lo alabamos por su bondad y misericordia. En la segunda lectura continuamos la lectura de la carta de san Pablo, Colosenses 2,12-14. Dios canceló nuestras culpas y de pecadores que éramos nos aceptó al clavar nuestras deudas sobre la cruz para darnos vida, vida eterna con él en la resurrección. El evangelio continúa la lectura del evangelio de Lucas 11,1-13. Estando Jesús en oración lo...