Ir al contenido principal

Domingo 5° de Pascua, ciclo C

 



El tema de ese domingo es el amor entre los hermanos, algo que define a todas las comunidades cristianas.

La primera lectura de este domingo es de Hechos 14, 21b-27. Habla de los viajes de Pablo y de su predicación en las diversas comunidades de la Dispersión judía. Así logró la conversión al cristianismo y los persuadió de que ellos también predicaran a los "griegos", es decir, a los no judíos atraídos al Camino cristiano.

La segunda lectura es del libro del Apocalipsis 21,1-5a. Describe lo que sucederá cuando Dios haga un cielo nuevo y una tierra nueva. Dios enjugará toda lágrima, nos dice. Es la felicidad prometida.

En el evangelio (Juan 13,31-33a.34-35) Jesús nos dice, "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros." En la comunidad encontramos a Jesús y encontramos así ya un pregustar de la felicidad del cielo. Eso sí, que esto sólo es posible mediante la acción del Espíritu, que hace posible la superación de nuestro egoísmo.

................................

Buscando imágenes para ilustrar estos apuntes me encontré con esta imagen. Para mí que representa un enfoque equivocado, típico de algunos católicos, para los que es más importante ser católicos institucionales, que ser cristianos. La imagen propone que la misión de los cristianos tiene como finalidad levantar la institución de la Iglesia. Pero la institución, la Iglesia, es un medio, no es un fin en sí mismo. Lo mismo podemos decir de la comunidad parroquial.

Valga aclarar que el centro, el eje, de la comunidad cristiana es el amor a Dios y al prójimo. No es el amor a la doctrina (pentecostal, de testigos de jehová, católica, etc.); no es el amor a la iglesia institucional. La institución no es un finalidad en sí misma. Es un medio. La finalidad de la comunidad es el encuentro con Jesús en el amor, la unión, con los hermanos. 

---------------------------

En años anteriores puse apuntes que propongo se lean sin prisa.

En el 2016 propuse unos apuntes con muchas ideas y planteamientos, sobre las lecturas de este domingo. Invito a verlos pulsando aquí.

En el 2019 también puse otros apuntes, más breves. Se pueden ver pulsando aquí.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo 28 del Tiempo Ordinario Ciclo A

  En el evangelio de hoy Jesús presenta la parábola de los convidados a una boda. La primera lectura es de Isaías 25,6-10. El profeta anuncia los tiempos mesiánicos cuando Dios ofrecerá un gran festín sobre el monte Sión, para todos los pueblos. Dios «aniquilará la muerte para siempre. El señor enjugará las lágrimas de todos los rostros». En aquellos tiempos felices todos los pueblos conocerán la salvación. Esta imagen del banquete mesiánico es la que usará Jesús en la parábola del evangelio de hoy. Respondemos a la primera lectura con versos del salmo 23(22), el salmo del Buen Pastor. «El Señor es mi pastor, nada me falta…». Más adelante: «Preparas una mesa ante mí…me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa». Es una imagen de la felicidad futura, «…y habitaré en la casa del Señor por años sin término». La segunda lectura continúa con Filipenses 4,12-14.19-20. San Pablo agradece las ayudas y el apoyo que recibió de los filipenses. Dice que sabe vivir lo mismo cuando hay, que ...

El ayuno de Jesús en el desierto

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, "para ser tentado" (Mateo 4:1). Allí Jesús ayunó durante cuarenta días. En conmemoración de esos cuarenta días nosotros observamos la cuaresma. Jesús no necesitaba ayunar. Tampoco necesitaba ser bautizado en el Jordán. Se nos dice que esto fue así para nuestra edificación, para enseñarnos el camino. En los relatos del bautismo de Jesús en el Jordán (Marcos 1:9; Mateo 3:13; Lucas 3:21) siempre se deja sentir la presencia del Espíritu. Inmediatamente después del bautismo, Jesús es conducido al desierto por ese Espíritu. Si ayunó, fue por la inspiración del Espíritu. Si no tenía pecado, su ayuno no tenía un carácter penitencial o punitivo, como para pagar por sus pecados. Tampoco nuestro ayuno tiene que tener carácter penitencial, como si con nuestros actos pudiésemos agradar a Dios para conseguir el perdón de nuestros pecados. Cuando Jesús perdona en los evangelios, tampoco exige penitencia o castigo. Para que Dios exigiera castigo te...

Domingo 6 del Tiempo Ordinario Ciclo A

En el evangelio de hoy Jesús confirma que no ha venido a abolir la Ley, sino que vino a aclarar la manera de cumplir la Ley. Jesús no vino a juzgar, ni a condenar. Vino a enseñarnos el camino a la vida eterna. Recordemos lo que también sabemos por otros lugares de los evangelios: la ley se resume en el amor al prójimo, ese es el sentido y el meollo de la Ley. Esa es la expresión de nuestra relación con Dios, Supremo Bien. La primera lectura es de Sirac (Eclesiástico) 15,16-21. Con ella se afirma la libertad que todos tenemos para hacer el bien: «Si quieres, guardarás los mandamientos,» dice. Más adelante termina, «A nadie [Dios] obligó a ser impío». Está de nuestra parte reconocer la sabiduría de los mandamientos, la sabiduría de la Ley. Está de nuestra parte reconocer el valor de amar al prójimo, de reconocer la dignidad del otro, de ser una persona decente, respetuosa de los demás y de lo que es justo.  Sin eso de presupuesto —ser persona decente, reconocedora del valor de la Ley...