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Domingo 4° de Adviento, Ciclo C

 

El evangelio de hoy narra la visita de la Virgen a su prima santa Isabel.

María va a visitar a su prima que ya estaba encinta con el Bautista, de seis meses. Isabel, iluminada por el Espíritu, reconoce que María esta encinta con el Salvador y esto la llena de gozo y alegría: "en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre," le dice, y añade, "Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá". Nos podemos imaginar estas dos mujeres llenas del Espíritu mientras llevan en su seno al Bautista y al Salvador.

En la segunda lectura de hoy san Pablo nos recuerda que Dios en varias ocasiones, como en los salmos y en los profetas, nos dijo que no le interesaban los holocaustos y sacrificios, sino la actitud de corazón, la adhesión y el amor a Dios que se expresa en hacer la voluntad de Dios. Por eso Cristo no fue llamado a ofrecer sacrificios ni holocaustos, sino a hacer la voluntad del Padre y de esa manera nos enseñó el camino al Padre, que es eso, hacer la voluntad del Padre. "Conforme a esa voluntad [la obediencia total de Cristo] todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo," nos dice en esta lectura tomada de la Carta a los Hebreos. 

Bienaventurada María porque se confió a la voluntad de Dios. Lo que le anunció el ángel se cumpliría: la llegada del Reino de Dios con el nacimiento de Jesús. Dios viene a salvar a los que se vuelven a él de todo corazón y buscan vivir de acuerdo a esa actitud de corazón.

Invito a ver mis apuntes de años anteriores como el del año 2021 (oprimir).



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