Ir al contenido principal

Domingo 4° de Adviento, Ciclo C

 

El evangelio de hoy narra la visita de la Virgen a su prima santa Isabel.

María va a visitar a su prima que ya estaba encinta con el Bautista, de seis meses. Isabel, iluminada por el Espíritu, reconoce que María esta encinta con el Salvador y esto la llena de gozo y alegría: "en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre," le dice, y añade, "Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá". Nos podemos imaginar estas dos mujeres llenas del Espíritu mientras llevan en su seno al Bautista y al Salvador.

En la segunda lectura de hoy san Pablo nos recuerda que Dios en varias ocasiones, como en los salmos y en los profetas, nos dijo que no le interesaban los holocaustos y sacrificios, sino la actitud de corazón, la adhesión y el amor a Dios que se expresa en hacer la voluntad de Dios. Por eso Cristo no fue llamado a ofrecer sacrificios ni holocaustos, sino a hacer la voluntad del Padre y de esa manera nos enseñó el camino al Padre, que es eso, hacer la voluntad del Padre. "Conforme a esa voluntad [la obediencia total de Cristo] todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo," nos dice en esta lectura tomada de la Carta a los Hebreos. 

Bienaventurada María porque se confió a la voluntad de Dios. Lo que le anunció el ángel se cumpliría: la llegada del Reino de Dios con el nacimiento de Jesús. Dios viene a salvar a los que se vuelven a él de todo corazón y buscan vivir de acuerdo a esa actitud de corazón.

Invito a ver mis apuntes de años anteriores como el del año 2021 (oprimir).



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo 28 del Tiempo Ordinario Ciclo A

  En el evangelio de hoy Jesús presenta la parábola de los convidados a una boda. La primera lectura es de Isaías 25,6-10. El profeta anuncia los tiempos mesiánicos cuando Dios ofrecerá un gran festín sobre el monte Sión, para todos los pueblos. Dios «aniquilará la muerte para siempre. El señor enjugará las lágrimas de todos los rostros». En aquellos tiempos felices todos los pueblos conocerán la salvación. Esta imagen del banquete mesiánico es la que usará Jesús en la parábola del evangelio de hoy. Respondemos a la primera lectura con versos del salmo 23(22), el salmo del Buen Pastor. «El Señor es mi pastor, nada me falta…». Más adelante: «Preparas una mesa ante mí…me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa». Es una imagen de la felicidad futura, «…y habitaré en la casa del Señor por años sin término». La segunda lectura continúa con Filipenses 4,12-14.19-20. San Pablo agradece las ayudas y el apoyo que recibió de los filipenses. Dice que sabe vivir lo mismo cuando hay, que ...

El ayuno de Jesús en el desierto

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, "para ser tentado" (Mateo 4:1). Allí Jesús ayunó durante cuarenta días. En conmemoración de esos cuarenta días nosotros observamos la cuaresma. Jesús no necesitaba ayunar. Tampoco necesitaba ser bautizado en el Jordán. Se nos dice que esto fue así para nuestra edificación, para enseñarnos el camino. En los relatos del bautismo de Jesús en el Jordán (Marcos 1:9; Mateo 3:13; Lucas 3:21) siempre se deja sentir la presencia del Espíritu. Inmediatamente después del bautismo, Jesús es conducido al desierto por ese Espíritu. Si ayunó, fue por la inspiración del Espíritu. Si no tenía pecado, su ayuno no tenía un carácter penitencial o punitivo, como para pagar por sus pecados. Tampoco nuestro ayuno tiene que tener carácter penitencial, como si con nuestros actos pudiésemos agradar a Dios para conseguir el perdón de nuestros pecados. Cuando Jesús perdona en los evangelios, tampoco exige penitencia o castigo. Para que Dios exigiera castigo te...

Domingo 6 del Tiempo Ordinario Ciclo A

En el evangelio de hoy Jesús confirma que no ha venido a abolir la Ley, sino que vino a aclarar la manera de cumplir la Ley. Jesús no vino a juzgar, ni a condenar. Vino a enseñarnos el camino a la vida eterna. Recordemos lo que también sabemos por otros lugares de los evangelios: la ley se resume en el amor al prójimo, ese es el sentido y el meollo de la Ley. Esa es la expresión de nuestra relación con Dios, Supremo Bien. La primera lectura es de Sirac (Eclesiástico) 15,16-21. Con ella se afirma la libertad que todos tenemos para hacer el bien: «Si quieres, guardarás los mandamientos,» dice. Más adelante termina, «A nadie [Dios] obligó a ser impío». Está de nuestra parte reconocer la sabiduría de los mandamientos, la sabiduría de la Ley. Está de nuestra parte reconocer el valor de amar al prójimo, de reconocer la dignidad del otro, de ser una persona decente, respetuosa de los demás y de lo que es justo.  Sin eso de presupuesto —ser persona decente, reconocedora del valor de la Ley...