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El ayuno de Jesús en el desierto

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, "para ser tentado" (Mateo 4:1). Allí Jesús ayunó durante cuarenta días. En conmemoración de esos cuarenta días nosotros observamos la cuaresma. Jesús no necesitaba ayunar. Tampoco necesitaba ser bautizado en el Jordán. Se nos dice que esto fue así para nuestra edificación, para enseñarnos el camino. En los relatos del bautismo de Jesús en el Jordán (Marcos 1:9; Mateo 3:13; Lucas 3:21) siempre se deja sentir la presencia del Espíritu. Inmediatamente después del bautismo, Jesús es conducido al desierto por ese Espíritu. Si ayunó, fue por la inspiración del Espíritu. Si no tenía pecado, su ayuno no tenía un carácter penitencial o punitivo, como para pagar por sus pecados. Tampoco nuestro ayuno tiene que tener carácter penitencial, como si con nuestros actos pudiésemos agradar a Dios para conseguir el perdón de nuestros pecados. Cuando Jesús perdona en los evangelios, tampoco exige penitencia o castigo. Para que Dios exigiera castigo te...

Domingo 6 del Tiempo Ordinario Ciclo A

En el evangelio de hoy Jesús confirma que no ha venido a abolir la Ley, sino que vino a aclarar la manera de cumplir la Ley. Jesús no vino a juzgar, ni a condenar. Vino a enseñarnos el camino a la vida eterna. Recordemos lo que también sabemos por otros lugares de los evangelios: la ley se resume en el amor al prójimo, ese es el sentido y el meollo de la Ley. Esa es la expresión de nuestra relación con Dios, Supremo Bien. La primera lectura es de Sirac (Eclesiástico) 15,16-21. Con ella se afirma la libertad que todos tenemos para hacer el bien: «Si quieres, guardarás los mandamientos,» dice. Más adelante termina, «A nadie [Dios] obligó a ser impío». Está de nuestra parte reconocer la sabiduría de los mandamientos, la sabiduría de la Ley. Está de nuestra parte reconocer el valor de amar al prójimo, de reconocer la dignidad del otro, de ser una persona decente, respetuosa de los demás y de lo que es justo.  Sin eso de presupuesto —ser persona decente, reconocedora del valor de la Ley...

Domingo 33 del Tiempo Ordinario Ciclo C

  El tema de este domingo es el Juicio Final La primera lectura es del profeta Malaquías 3,19-20. Anuncia el día en que el Señor exterminará la maldad de la tierra, cuando los arrogantes y los malhechores arderán como paja que consume el fuego. Pero a los que respetan a Dios y buscan el bien, a esos los iluminará el sol de justicia y encontrarán su bienestar a la sombra del Altísimo.  Malaquías es el profeta que anunció que Elías llegará al final de los tiempos para preparar el camino del Señor. También, como en la primera lectura de hoy, es el profeta que denuncia la arrogancia de los líderes engreídos que abusan de los débiles y de los que temen al Señor. Dios les castigará con un fuego que los consumirá y los hará desaparecer para siempre. El salmo responsorial canta versos del salmo 97,5-9. Cantamos y alabamos a Dios que ya llega a socorrer a los pobres y hacer justicia a los oprimidos, para regir la tierra con justicia. La segunda lectura es de 2 Tesalonicenses 3,7-12. ...