En el evangelio de hoy Jesús accede a socorrer a una mujer cananea, una mujer «palestina» y no judía. La salvación está disponible para todos, judíos y no judíos. Esto ya está anticipado por el profeta Isaías en la primera lectura. La primera lectura es del profeta Isaías 56,1.6-7. «Esto dice el Señor: “Observen el derecho y practiquen la justicia, porque muy pronto llegará mi salvación y ya está por revelarse mi justicia”». Entonces añade que la salvación está disponible también para los extranjeros, para los que no son judíos. «A todos los que observen el sábado sin profanarlo y se mantengan firmes en mi alianza, yo los conduciré hasta mi santa Montaña … sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos». Vemos que este pasaje de Isaías recuerda lo que dirá Jesús al sacar los mercaderes del templo: «Mi casa es casa de oración». Vemos que Isaías propone que en los tiempos mesiánicos se...
Carlos Ramos Mattei